Editorial

Mucho cuidado

Mucho cuidado

Hay razones  para  suspicacia o  temor frente a la propuesta oficial de  usar fondos de pensiones  para financiar un ambicioso proyecto de construcción de viviendas, porque todavía se recuerda la quiebra hace 30 años del Banco de los Trabajadores, depositario entonces de los ahorros de los trabajadores.

Empleados públicos y privados, con  aportes  adicionales de sus patronos, han logrado acumular cien mil millones de pesos que manejan administradoras de fondos de pensiones, que a su vez forman parte de grupos financieros nacionales y extranjeros.

  La Superintendencia  de Pensiones tiene a su cargo  clasificar los ámbitos de inversión de esos recursos, bajo la premisa del menor riesgo y mayor rendimiento.

En la actualidad, más del 50 por ciento   del total de esos recursos está depositado en la banca múltiple, un 30% en certificados del Banco Central y un 10 por ciento colocado  de manera  directa en un manojo de las principales empresas nacionales.

La ley que crea  los Fondos de Pensiones establece que  el 20 por ciento de esos recursos  se invertiría en proyectos de viviendas  para empleados y trabajadores a los fines de reducir el déficit habitacional.

La  quiebra del Banco de los Trabajadores y el crack financiero del 2002 justifican  temor  o suspicacia  sobre manejo y destino de los Fondos de Pensiones, pero es razonable el planteamiento de que  parte de esos dineros beneficien en término de inversión a sus legítimos dueños.

Lo que  ha de reclamarse en todo estado de circunstancia es que las inversiones actuales y las que se proyecten estén rodeadas de la más absoluta garantía de seguridad y de  rentabilidad.

Los fondos de pensiones significan  la seguridad de retiro digno de centenares de miles de trabajadores y empleados, por lo que a ningún   sector le asiste derecho de jugar a la ruleta rusa con esos dineros.

Financiar proyectos de viviendas populares con  fondos de pensiones sólo sería  válido  con absoluta garantía de seguridad y rentabilidad.

El Nacional

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