Editorial

Muy grave

Muy grave

Los eslabones fundamentales que sustentan al régimen de seguridad social atraviesan hoy por afectaciones económicas o de rentabilidad, lo que debería convertirse en señal de alarma para que Gobierno, sector productivo, trabajadores y sociedad ausculten posibles remedios antes de que se desborde una crisis en cierne todavía que amenaza con borrar o minimizar la más trascendente conquista social.

Los superintendentes de Salud, Fernando Caamaño y de Pensiones, Joaquín Gerónimo, han advertido sobre aprietos económicos que subyugan a las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS), y las dificultades que confrontan los fondos de pensiones para reinvertir recursos y generar mayores ganancias.

Caamaño ofreció cifras deprimentes sobre déficits operacionales de casi todas las ARS públicas, privadas y de autogestión, cuyas pérdidas acumuladas hasta junio ascendían a dos mil 154 millones de pesos, de las cuales el Seguro Nacional de Salud (Senasa), Salud Segura y el Seguro Médico de los Maestros (Sema) tienen números en rojo por mil 784 millones de pesos.

El funcionario ha advertido que las ARS del sector público tienen una situación financiera crítica y que además padecen un serio problema de capacidad de gestión, lo que indica que llevan marcha acelerada hacia el despeñadero.

En los fondos de pensiones la situación no es menos dramática aunque la enfermedad no se expresa por déficit operacional o carencia de adecuada gestión, sino porque en el mercado bancario o bursátil no se identifican instrumentos financieros para reinvertir más de 232 mil millones de pesos acumulados, con garantía de rentabilidad requerida.

La contrariedad mayor, conforme a lo expuesto por el arquitecto Gerónimo, es que los bancos presentan una sobreliquidez, a causa del volumen de recursos que generan los 70 mil millones de esos fondos depositados en certificados de corto plazo, que apenas perciben tasas de interés entre un 3% a un 6%.

Así las cosas, los trabajadores que logren acumular 300 cotizaciones y 25 años de labores, percibirán una pírrica pensión o jubilación, en razón de la baja rentabilidad de los fondos cotizados, lo que, unido al déficit operacional de las administradoras del seguro médico, coloca en riesgo de desastre a toda la estructura del Sistema de Seguridad Social.

Gerónimo y Caamaño, quienes participaron como invitados especiales en el Desayuno Semanal del Grupo de Comunicación Corripio, no han tenido reparos en colocar sus respectivos índices sobre una dilatada llaga que Estado, Gobierno y sociedad no han querido afrontar con la debida determinación. De todo lo dicho y querido decir, se desprende la angustiante noticia de que la Seguridad Social está gravemente enferma.

El Nacional

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