Todo indica que con el financiamiento de un 52.6 por ciento de la lujosa torre Atiemar, intervenida por las autoridades luego de que su propietario fuera relacionado con un cargamento de cocaína procedente de República Dominicana incautado en España, el Banco de Reservas no sólo está libre de cualquier sospecha sino de que hizo un buen negocio.
Tras cumplir los trámites legales correspondientes, el Reservas, como se explica en un comunicado, se cuidó de observar las reglas de oro de la banca comercial como son solvencia y garantía para préstamos o financiamientos a empresas o personas físicas. Y lo hizo en las condiciones más ventajosas para la entidad al facilitar un 47.4 por ciento de la construcción con la garantía del 100 por ciento del inmueble.
Por intereses malsanos o cualquiera otra razón no se puede tratar de ensombrecer la imagen de una entidad que, además de no representar una carga para el Estado tampoco se ha caracterizado por operaciones ilegales, irregulares o dudosas. Todo lo contrario, las ganancias muestran que el Reservas no se ha apartado ni un ápice de la filosofía de esas entidades.
Quizás sea necesario apuntar que en febrero de este año la entidad cerró con ganancias de 534 millones de pesos y un incremento en los activos de 18.5 por ciento. Pero como resultado de ese saludable y necesario rigor administrativo en 2009 los beneficios fueron de 2,270.6 millones de pesos.
La torre Atiemar, de 21 niveles y ubicada en la calle Pedro Henríquez Ureña, del exclusivo sector La Esperilla, está valorada en 919 millones 696 mil 932 pesos con 12 centavos, que representan prácticamente el doble de los 483 millones 442 mil 483 pesos con 85 centavos que prestó el Reservas con garantía de la obra a la compañía constructora Prado Universal Corporation.
Como muestra de solvencia la empresa está al día en el pago del financiamiento, que obtuvo a través de partidas. La primera de 10 millones 260 mil dólares, pagadera a tres años y seis meses a una tasa de un 8.5 por ciento; la segunda, un millón 500 mil dólares, a 9, 10 y 11 por ciento, a 20 meses, y la tercera, de dos millones de dólares, a 18 meses.
Tras los escándalos de otros tiempos y de crisis como la que afectó el sistema financiero de Estados Unidos, si de algo se ha cuidado la banca tanto aquí como en cualquier otra parte es de garantizar sus inversiones, con apego a normas estrictas, para evitar que intereses non sanctos puedan implicar perder lo más por lo menos.

