Editorial

Niños adultos

Niños adultos

Los  asesinatos en serie de seis taxistas por una banda  de adolescentes renueva el debate en torno  a si el menor que incurre en un crimen debe ser juzgado como delincuente o sólo considerado en conflicto con la ley.

El Código del Menor  tiende un manto de protección al adolescente infractor, sin importar que incurra en asesinato, tortura, violación o robo  agravado, en cuyo caso apenas admite su internamiento en un reclusorio por un período máximo de cuatro años.

El  psiquiatra César Mella señala que  los jóvenes delincuentes  tienen un perfil distinto a los demás, por lo que en términos   psicológicos deben ser considerados “adultos menores”, cuyo proceso de maduración para el mal se ha completado.

La mejor forma de expoliar a los menores delincuentes o “en conflicto con la ley” es  culpar a la sociedad por los crímenes  que  cometen, sin procurar proteger a la población de tales desmanes.

El dilatado régimen político de inequidad, injusticia y exclusión es la fuente de todos los males sociales, incluido criminalidad,  violencia de genero, disolución familiar, drogadicción y alcoholismo y prostitución.

Si a la razón precedente se atribuyen crímenes como  el secuestro, tortura y asesinato de seis taxistas a manos de una banda de menores, entonces es de justicia atribuir a esa misma causa todas las infracciones criminales  cometidas por adultos.

 Se admite que  el antídoto básico contra la criminalidad es promover  una sociedad justa que supla las necesidades básicas de la niñez, adolescencia y juventud, pero constituye un acto de irresponsabilidad pretender justificar con tan etéreo argumento el auge de la delincuencia juvenil.

Hay razones válidas para reclamar  la modificación del Código del Menor, a los fines de que un juez  determine si  el adolescente imputado de un crimen  ha actuado con discernimiento y si así fuere, disponer que sea juzgado como adulto.

El deber del Estado es proteger a la sociedad toda, aun  de los “niños adultos”, que con absoluto discernimiento incurren en atroces asesinatos.

El Nacional

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