En 35 segundos del terremoto del 12 de enero, Haití perdió el 120 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) y el 71 por ciento de su población quedó sumido en la extrema pobreza.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) revela que en menos de un minuto Haití retrocedió diez años y que para recuperar su estadio anterior al sismo requeriría de siete mil 500 millones de dólares.
Las autoridades haitianas apenas han podido recolectar 70 mil tiendas de campaña, de las 230 mil que se requieren con urgencia para guarecer a más de un millón de damnificados antes de que se inicie la temporada de lluvias y huracanes, a finales de abril.
La Cepal advierte que el flujo de recursos se ha detenido y que la situación empeoraría con el inminente retorno a Puerto Príncipe de 770 mil haitianos que se desplazaron al interior del país después del terremoto.
El Gobierno haitiano ha estimado en once mil 800 millones de dólares lo requerido para reconstruir la nación en un plazo de diez años, pero la Conferencia Técnica convocada por el Gobierno dominicano apenas pudo recabar promesas por unos tres mil 500 millones.
En una semana se efectuará en Nueva York otra conferencia internacional de donantes, pero son escasas las posibilidades de que Estados Unidos, Unión Europea, Japón y Canadá incrementen las irrisorias cifras que han ofrecido para aliviar las penurias del pueblo haitiano.
Ante ese cuadro algo desolador, el primer ministro, Jean Marx Bellerive, ha proclamado que la tarea de reconstrucción debe descansar en el pueblo haitiano, en especial en los más de tres millones de compatriotas que residen en el exterior que envían remesas a su país por más de tres mil millones de dólares anuales.
El terremoto causó en Haití un retroceso de diez años y sumió en la extrema pobreza a más de siete millones de haitianos, que ahora corren el riesgo de padecer de olvido e indiferencia.
Dios quiera que la conferencia de Nueva York no sea otro festival de retórica y que, en cambio, sirva para relanzar la solidaridad internacional hacia el pueblo haitiano que en 35 segundos quedó destrozado.

