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Noviembre: Miriam y Deidania

Noviembre: Miriam y Deidania

Susi Pola

Imposible nombrar este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, injusta y cruel -permitida por la sociedad entera y validada desde el Estado- sin hablar de Miriam Brito y Deidania González, unidas por la desgracia universal de las mujeres. Ambas son el paradigma negativo de la práctica de la justicia.

Miriam, es la historia recurrente en la vida de las niñas, adolescentes y jóvenes dominicanas a quienes las prácticas machistas violentas alcanzan al comienzo de su vida, aturdiéndolas, lastimándolas y hasta matándolas. Un hombre que le doblaba la edad, cuando ella tenía 14 años, decidió que Miriam era de él y de ahí en adelante, vivió en el infierno más de 20 años. Tuvo 5 hijos e hijas, únicas luces que la sostuvieron. Escapó cien veces y otras tantas el verdugo la devolvió, siempre con la connivencia de las autoridades que sabían del maltrato terrible a ella y a sus hijos e hijas, a quienes su propio padre, les rompía brazos, la boca, enterraba en zanjas de noche y también, les amarraba abandonados en la intemperie. Porque el verdugo castigaba así.

Sistema injusto y cruel contra víctimas

Habiendo puesto más de 117 querellas –son de las que hay pruebas- Miriam sufrió el abandono total de un sistema que, para la época, contaba ya con una legislación adecuada. La corrupción evitó que un agresor poderosamente relacionado pagara por sus crímenes y preparó para las víctimas un desenlace del cual esas autoridades fueron responsables.

El 26 de noviembre de 2003, el agresor de Miriam, de sus hijos y de Deidania, trabajadora doméstica en ese momento, fue ultimado a tiros en su habitación. Por el crimen fue condenada Deidania González como autora material, a 30 años, Miriam Brito, como autora intelectual a 20 años, lo que siempre negó, y dos hijos menores de edad como cómplices, a 2 años. Ambas mujeres fueron indultadas posteriormente, sin embargo, sus antecedentes penales no fueron borrados hasta este pasado 26 de octubre, por la actual Procuraduría General de la República.

Miriam acaba de publicar “La historia real de mi vida”, escrito junto a su sobrina Nancy Brito. Hay que leerlo, no solo porque relata su calvario, no, también porque es un canto a la vida, a la solidaridad y, claro, a la crudeza de un sistema que desampara. Es un relato sin rencores, precioso, conmovedor por la descripción de los hechos, de las situaciones de amor filial, de los hermosos entornos de San Cristóbal y de tantas emociones.

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