El jefe de la Marina ha declarado al narcotráfico como un objetivo militar, lo que significaría que literalmente las Fuerzas Armadas han declarado la guerra contra ese flagelo.
Tal proclama requiere una más amplia explicación del vicealmirante Homero Luis Lajara Solá en torno al papel de los cuerpos castrenses en el combate al tráfico de drogas, que dice llevan a cabo todas las instituciones armadas sin ningún tipo de protagonismo.
Se resalta que Marina, Fuerza Aérea y Ejército aúnen esfuerzos en la persecución del narcotráfico y crímenes conexos, porque en el pasado algunos estamentos militares y policiales fueron permeados por cárteles de las drogas.
Lajara Solá ha dicho que la labor conjunta de los cuerpos castrenses, especialmente en la fusión de sus mecanismos de inteligencia, ha permitido detectar y ocupar contrabandos de drogas, lo que sin dudas significa un gran paso de avance en los esfuerzos por frenar la expansión de esa actividad criminal.
No está claro, sin embargo, si el alcance de la proclama atribuida al jefe de la Marina, de que el narcotráfico constituye un objetivo militar, desbordaría competencia del Ministerio Público al que la ley asigna preeminencia en la persecución de ese tipo de infracción.
La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) actúa como auxiliar del Ministerio Público, que a su vez requiere del consentimiento judicial para poder realizar diligencias procesales requeridas para detectar, perseguir, apresar a traficantes de drogas vinculados al lavado de dinero.
En tiempo de paz, las instituciones militares son también auxiliares del Ministerio Público, al que deben obediencia en la conducción de la investigación penal.
Es por eso que, sin motivo para alarmarse, se sugiere que el jefe de la Marina explique los alcances extra judiciales que tendría declarar al narcotráfico como objetivo militar.
La autoridad del Fiscal ha de estar por encima del rígido léxico militar.

