Siguiendo con prelados que son parte de nuestra historia, ahora me referiré al padre Castellanos.
Este sacerdote nació en Puerto Plata en agosto del año 1875. Se ordenó como cura el 30 de octubre de 1898.
Primero del partido Azul de Luperón y posteriormente del partido Nacionalista, el padre Castellanos trabajó como secretario del arzobispo Meriño, quien fue su gran protector.
Periodista y enemigo acérrimo de la educación hostosiana, el clérigo fue fundador del periódico El Criterio Católico, semanario defensor de las ideas de la Iglesia.

Encabezó una recolección de firmas que buscaba rechazar el bombardeo llevado a cabo por lanchas estadounidenses en contra de grupos dominicanos, lo que le costó el exilio, retornando en junio de 1907 y siendo designado por el arzobispo Nouel como vicario de Puerto Plata.
Pero entonces enfrentó vehementemente al gobierno de Eladio Victoria, por lo que en 1912 fue nuevamente desterrado, retornando al país en 1913.
Desde su periódico se opuso fervientemente a la intervención estadounidense de 1916; fue quien trajo al país a los Lasallistas, e inauguró el colegio De La Salle.

El purpurado tuvo una hija llamada Matilde, que fue la madre del señor José Andrés Aybar Castellanos. De contextura fuerte, estatura normal y buenmozo, el padre Castellanos padecía de severos quebrantos de salud; estuvo en primera fila en la presentación del poeta español Francisco Villaespesa, actividad realizada en el país en el año 1917.
El padre Castellanos era pariente de Arturo Logroño, y en una oportunidad en que éste siendo canciller se le acercó ofreciéndole ayuda de parte del gobierno de Trujillo, el pontífice la rechazó radicalmente, diciendo: «No hijo, dile —refiriéndose al dictador—que no necesito nada, y agrégale de mi parte, que él debe sentirse satisfecho, porque estoy bajando al sepulcro». Murió en 1934.

