Muchas cosas de que escribir: la mascarada del juicio a los dueños del Jet Set, otro atentado a Trump que nadie se cree, la extinción de aquellos sonados casos de corrupción de los gobiernos del PLD, la desbocada continuación de los accidentes de tránsito y los feminicidios y la aparición de más casos de “indelicadezas” de este gobierno, entre otras cosas, pero las dejaré de lado para irme a un tema de más provecho: unas fantásticas declaraciones del único cantante que ha recibido, por su obra, el premio Nóbel Bob Dylan (el próximo será Serrat) son, como sus canciones, toda una enseñanza de vida: “Esta sociedad actual, obsesionada con los resultados cuantificables, el estatus social y la aprobación externa, la sentencia del músico resuena con una vigencia renovada: “Un hombre es un éxito si se levanta por la mañana y se acuesta por la noche, y en el medio hace lo que quiere hacer”.
Esta reflexión trasciende la mera filosofía personal para proponer una redefinición del éxito basada en la coherencia interna y la gestión soberana del tiempo propio. (No hay opción para los pobres).
Es una declaración de independencia. Para el éxito, el individuo es el responsable último de sus elecciones, la capacidad de alinear las acciones diarias con los valores y deseos personales. Al priorizar el propósito sobre la validación pública, el individuo reduce la tensión psicológica derivada de vivir bajo el mandato de expectativas ajenas, una problemática común en la era digital actual.
En su película biográfica “Un completo desconocido”, Dylan invita a las nuevas generaciones a evaluar qué significa realmente el éxito personal. Más allá de los premios o la fama, hace un recordatorio de que la libertad no radica en la acumulación de posesiones, sino en la facultad de elegir la propia ruta vital cada día.”
Comparto por entero, estos juicios, ahora más que nunca, cuando basuras mediáticas como las descritas al inicio y el “Mundo de Akefelo”, anda de boca en boca, mostrando todo lo contrario de “algo más que salud”.

