La percepción y encuestas de popularidad política indican que nadie saldría ganador en la primera vuelta de las próximas elecciones nacionales. Desde luego no pasa de ser un enunciado, por la sencilla razón de que todavía no hay candidatos por los tres grandes partidos.
La Fuerza del Pueblo tiene un precandidato presidencial que es Leonel Fernández. Un partido estructurado a su manera de hacer proselitismo. Omar no va. No es su momento.
La política se nutre de realidades y procesos coyunturales. No se puede cerrar la puerta y el entendimiento en que a casi dos años surja uno de los partidos con la fuerza suficiente para ganar en primera vuelta, pero hoy sería imposible.
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Veamos el panorama interno de los Partidos Revolucionario Moderno, de la Fuerza del Pueblo y de la Liberación Dominicana. Lo principal, es que de la lucha interna de las primarias el PRM, el PLD y la Fuerza puedan salir con músculos unitarios.
Será difícil mantener la unidad interna en los partidos. Todo indica, visto al día de hoy, que serán primarias desgarrantes, donde solo un liderazgo superior podrá mantener la unidad.
En el PRM habrá un choque de liderazgo, mientras se desarrollan las primarias. La dos tendencia principales del partido tienen precandidatos. Hipólito Mejía apuesta por su hija Carolina, y los otros cinco precandidatos tratan de conseguir el apoyo de Luis Abinader.
La unidad del PRM solo se podrá mantener si hay un acuerdo entre Abinader e Hipólito y logran un candidato de consenso. Necesariamente la falta de unidad no significa rompimiento y división, sino cruzarse de brazos en la campaña para que pierda el candidato.
En el PLD se juega el liderazgo de Danilo Medina, quien no puede ser candidato presidencial nunca jamás. Con sus fragilidades, el tratar Danilo de presentar a un candidato y auparlo le puede erosionar las bases y que muchos se vayan para el PRM y la Fuerza del Pueblo.
Leonel no tiene contrincante en la Fuerza y ahora mismo está corriendo solo, lo cual se tornará más difícil a medida en que surjan los candidatos rivales. El momento no es de Omar, sino que tendrá que esperar su hora.
Ojo avizor que ya está en pie, de modo extraoficial y violando reglamentos electorales, la precampaña. Siempre revisemos los niveles de rechazo o aceptación de los precandidatos. La popularidad y el rechazo marchan juntos, el elector determina vencedor. Atención a los pasos de cada grupo político, para hacer valoraciones más firmes y reales.
Manuel Hernández Villeta

