Además de gestionar el pago por adelantado del sueldo correspondiente a mayo, del que no laboraron ni un día, los diputados se agenciaron bonos por más de 150 mil pesos disque para celebrar el Día de las Madres.
Una información divulgada por el diario Hoy revela que los 178 legisladores de la cámara baja recibieron su salario con once días de adelanto y encima de ese irritante privilegio obtuvieron en conjunto más de 27 millones de pesos.
No se tenía conocimiento de que entre los beneficios de los legisladores figurara la entrega de por más de 150 mil pesos para que cada uno de esosmortales celebre por los altos tan venerable efemérides.
Se dirá que ese dinero sería distribuido entre madres humildes de las comarcas que representan los hacendosos diputados, pero no se entiende porque tanta bonomía debe ser financiada por los contribuyentes.
No resulta pecaminoso suponer que para otros feriados como Día de los Padres, de Reyes, Nochebuena, Navidad y Semana Santa se esgriman las mismas razones que resultaron suficientes para que los diputados se crean merecedores de tal canongía.
El Congreso de la República no puede manejarse con la inmoral premisa de que posee autoridad jurídica para tirar el dinero público por la ventana, como es el caso del mentado barrilito.
Resulta una verdadero bochorno social que legisladores se agencien millones de pesos del erario con el insolente pretexto de que serán distribuidos o usados en el Día de las Madres.
Si algún diputado o senador desea realizar alguna obra humanitaria debería procurar que los dineros salgan de sus bolsillos o resulten del sudor de su frente, porque no parece gracioso pretender agradar con dinero ajeno.
La Cámara de Diputados incurrió en un acto de privilegio al adelantar en once dias el pago de los salarios a legisladores, cuestión que no hizo con demás empleados de ese hemiciclos.
Acciones como esas son las que ensucian la imagen del Congreso Nacional, cuyos miembros estiman correcto l dilapidar dinero público en perversidades como barrilitos y bonos.

