Editorial

Pesar por Haití

Pesar por Haití

La tragedia se cierne de nuevo sobre  Haití,   asolado ayer por un  terremoto de gran intensidad que virtualmente  destruyó a Puerto Príncipe y causó una larga estela de muertos y heridos.

El epicentro del sismo, de 7.3 grados en la escala de Richter, se situó a unos 13 kilómetros de la capital haitiana y a menos de 20 kilómetros de su superficie, lo que multiplicó su poder destructivo.

Edificios, viviendas, puentes y carreteras colapsaron a causa de las ondas expansivas del temblor que  también se sintió con fuerza en República Dominicana sin causar daños de significación.

El Palacio Nacional de Haití quedó parcialmente destruido, al igual que otros inmuebles que albergaban escuelas, hospitales, hoteles, bancos,  legaciones diplomáticas e instalaciones policiales.

 Puede decirse que Haití ha quedado bajo escombros por efectos del devastador terremoto que ha sumido a su población en la desolación y el caos.

La  desgracia toca puerta de nuevo en  esa angustiada nación, que aún no se recupera de los estragos causados por tres tormentas en 2008.

Decenas de países, incluido República Dominicana, se alistan para enviar al dantesco escenario haitiano ayuda humanitaria y equipos de socorristas.

Un desastre de tal magnitud  requiere que la solidaridad internacional  se  exprese con debida urgencia, celeridad y diligencia como forma de  aliviar la áspera carga de sufrimientos que hoy agobia al pueblo haitiano.

Es menester también que  desde aquí, Gobierno y sociedad tiendan un puente de  socorro y asistencia para poder tender la mano al vecino flagelado por  la tragedia.

Es menester advertir que el terremoto que ha hundido a Haití ocurrió en territorio de la Isla Española, por lo que  el riesgo de destrucción y muerte fue también para la parte dominicana.

La mejor muestra de agradecimiento al Altísimo por librar a la patria de Duarte de  esa desgracia ha de ser un  sincero ejercicio de solidaridad hacia Haití  en sus horas de amargura y angustia.

Los votos de pesar van dirigidos hoy al noble pueblo haitiano, abatido por una gran tragedia.

El Nacional

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