Editorial

¿Pobre o rico?

¿Pobre o rico?

Definido ayer como país rico pobremente administrado,  República Dominicana parece erigirse hoy  en nación pobre que gasta o se endeuda como si fuera un Estado rico.

Si bien es cierto que  gobiernos del presidente Joaquín Balaguer cargaron sobre única generación   costos de obras millonarias que debieron ser endosadas también a hijos y nietos, ahora se invierten los papeles y serán  futuras generaciones las que pagarán  platos rotos por el despilfarro de hoy.

 El criterio que  prevalece como política de inversión pública es  el privilegiar grandes proyectos, sin tomar en cuenta la obvia relación de costo beneficio, ni  aplicar  efectivas políticas de mantenimiento que  ayuden a  extender en el tiempo el provecho de la inversión.

Se construyen, por ejemplo, centros universitarios, sin que previamente se establezcan políticas para asimilar la educación superior a las necesidades básicas de recursos humanos que tendrían las regiones donde se erigen esas extensiones que  terminan en almacenes de frustraciones.

Disminuye la vida útil de los principales embalses, pero se acude a costosos créditos internacionales para levantar otras presas, cuyo costo de kilovatio hora producido es tres veces mayor al que  alcanzaría una planta de generación eléctrica que opere a base de carbón mineral o gas natural.

 La  inversión de diez millones de dólares en la reparación de las turbinas  del embalse Jigüey-Aguacate produciría  más energía que  la presa La Placeta,  que se levanta sobre la Cordillera Central, cuyo costo sobrepasa los 600 millones de dólares.

Aquí se construyen escuelas dotadas de plantas, inversores, paneles solares, pero al poco tiempo, desconocidos roban esos equipos y hasta las bacinetas de esos planteles, sin que se encuentren dolientes entre autoridades ni comunidades.

 En vez de  aprovechar  zonas de caída de agua para  construir  pequeñas presas, se prefiere   los grandes proyectos hidroeléctricos, por comisionables más que por funcionales.

No hay dudas de que este es un país pobre que gasta y se endeuda como si fuera una nación inmensamente rica.

El Nacional

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