Editorial

Pócima milagrosa

Pócima milagrosa

El anuncio de que el  Banco Mundial (BM) y  Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentarán en dos meses  una propuesta de  solución definitiva a la angustiosa crisis eléctrica,  emerge como pócima milagrosa para   subsanar un mal que  que atrofia a la anatomía económica y social de la nación.

Representantes de esas instituciones sostuvieron un encuentro de más de cinco horas con el presidente Leonel Fernández y  funcionarios del sector eléctrico, tras el cual se arribó al compromiso de  ejecutar a plenitud un programa  de rescate de la industria eléctrica.

Aunque  persiste el temor de que esa iniciativa, igual que muchas otras, termine  en el acantilado, esta vez el presidente Fernández ha comprometido la voluntad de su Gobierno en aplicar todas las recomendaciones  que emanen del plan de reforma y modernización del  sector eléctrico.

Sirve de alivio saber que otras naciones  que padecían una crisis energética peor a la que  aquí se sufre, resolvieron  el problema al aplicar con rigor un programa de rescate y reforma.

El Banco Mundial y el BID han prometido  apoyo  financiero y técnico en la ejecución del proyecto encaminado a conjurar la gravísima   crisis en el suministro de energía  eléctrica, lo que constituye otro aspecto resaltante del encuentro de ayer  entre el Presidente y representantes de esos organismos crediticios.

Una solución definitiva al trauma eléctrico, ha de pasar por un pacto o consenso entre Gobierno e intervinientes para revisar y modificar contratos de generación, distribución y transmisión de energía que resultan altamente lesivos al interés nacional.

Los positivos resultados  alcanzados por el programa de reducción de  pérdidas que llevan a cabo  las distribuidoras de electricidad, sirve de estímulo para la ejecución de un proyecto que garantice solución definitiva a la crisis eléctrica.

El ofrecimiento del  Banco Mundial y del BID sería el último remedio posible de resucitar al cadavérico sector eléctrico.

El Nacional

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