Opinión Articulistas

Poder sin poder

Poder sin poder

Manuel Fermín

Pienso que rara vez en el mundo se hace una transición política de una dictadura con el número de sospechosos de cometer los peores delitos y crímenes ocupando el poder. Ni siquiera en la URRS, donde los opresores se esfumaron y se fueron a sus casas sin indemnización y quizás con modestas pensiones.

En Venezuela con el chavismo y su liderazgo desestructurado sus adláteres han quedado encargados de una gestión con un limbo de competencias entre sus órganos del Estado. Allí no hay orden jerárquico que gobierne el país. Cumplen órdenes. Es el poder sin poder. Prudencia en las decisiones y consecuencias, pues el verdadero poder reside en Washington: Trump dentro desde fuera.

Pero bien, ha sido así, aunque en contexto histórico diferente. Tanto Venezuela como República Dominicana han transicionado con tutela norteamericana dos dictaduras: la de Gómez con el general López Contreras, de 1935-41; y Joaquín Balaguer, 1961-62; pero estas dos personalidades ostentaron el mando, la potestad con visión de futuro y coraje cívico, todo conciliado por la autoridad moral ganada a pulso de pasar por el lodazal sin salpicaduras; también muy competentes, honrados y ejemplares.

Pero hoy la transición se lleva a cabo con gente peligrosa, con capacidad de manipular las cosas en provecho propio; es gente corrupta, de actos criminales, no comprometida con la democracia pluralista liberal y social; es gente totalitaria, culpable del retroceso nacionalista venezolano, retrógrados y desintegradores.

Ese es su pedigrí, y se esconden como buenos vasallos que son, a los fogonazos y la vigilancia estricta de Trump. Sin embargo, el proceso político tiene algunos avances (libertad de presos políticos), pero el aparato judicial, el Congreso, y las fuerzas de seguridad están intactos.

Es su salvavidas. Pareciere que es la mejor manera de gestionar la situación y, por tanto, hay que procurar mejorarla. Aunque a la oposición le falta acción y autonomía a pesar de asumir movilizaciones epopéyicas que debilitaron a Maduro, no es una oposición desgastada, y no tarde, junto al cuartel, hará estallar la calle.