Si extravagante ha sido aterrizar un avión en el aeropuerto Las Américas (Aila) con el único propósito de retornarlo horas después cargado de drogas, más chocante parece ser que 18 militares de puesto en esa terminal son investigados por su presunta vinculación con ese alijo de 145 kilos de cocaína.
Entre esos militares figuran dos tenientes coroneles, un capitán, tres tenientes y otros 12 alistados, pertenecientes a la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y al Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesa), incluido dos que estaban a cargo de la Unidad Canina.
Aunque no se ha precisado si el avión vino con el lote de drogas o fue cargado en esa terminal, es obvio que el destino de contrabando sería Estados Unidos, por lo que se presume que la nave fue atibada con 145 kilos de cocaína que pasaron por todos los controles del aeropuerto por la complicidad que se atribuye a militares detenidos.
¿Cuáles conexiones tan influyentes y efectivas tendrían los dueños de esa droga como para rentar un avión por cinco horas y poder introducir el cargamento en el aparato a plena luz del día en esa concurrida terminal aérea?
Las autoridades informaron que en el vehículo de un oficial detectaron 69 mil dólares, lo que hace presumir que pudo tratarse de algún tipo de soborno o cobro por la temeraria acción de intentar despachar un avión repleto de drogas desde el aeropuerto Las Américas.
Se reconoce la capacidad demostrada por la DNCD al detectar el cargamento de cocaína, pero mueve a lamento y preocupación que tan numeroso personal militar de puesto en el Aila pudiese estar involucrada en esa acción criminal, lo que indica que falta mucho trecho por recorrer en el saneamiento de las instituciones militares y policiales.
Ministerio Público y mando militar están en deber de profundizar las investigaciones, a los fines de determinar si la escalera delictuosa tiene peldaños más arriba, porque resulta difícil creer que la audacia de aterrizar un avión desde Puerto Rico en el aeropuerto Las Américas con la única finalidad de retornarlo con 145 kilos de cocaína haya sido sólo el resultado de la audacia de algunos militares.
Lo positivo de todo esto ha sido que las autoridades decomisaron ese cargamento de drogas, pero lo preocupante debe ser que 18 militares son hoy investigados por su posible participación en esa operación montada nada menos que en el aeropuerto Las Américas.
