Presencia económica



OMC: bajo sombra
La Organización Mundial del Comercio (OMC) continúa observando el desempeño de los flujos internacionales de compra y venta de bienes y servicios a escala planetaria, en un contexto global donde se conjugan diversos factores causales que constituyen verdaderos retos para su buena marcha.

Una investigación con visión de futuro a mediano plazo realizada por el Trade Finance de Deutsche Bank (con sede en Alemania y valorado como una entidad bancaria dotada de mucha credibilidad dentro del mundo financiero europeo) da cuenta de que factores coyunturales podrían afectar el buen ritmo del comercio global.

Entre los citados retos que gravitarían sobre las transacciones comerciales externas destacarían una política monetaria más restrictiva, acentuación de un discurso proteccionista con prácticas sobre más regulación de los mercados y tensiones geopolíticas acompañado de desastres medioambientales que podrían afectar el comportamiento del comercio mundial.

Asuntos como la inserción de China dentro las transacciones comerciales globales con un mercado interno que supera los 1 mil 395 millones de consumidores, unido a la presencia de la India en cuanto economía emergente y una población que ronda los 1 374 millones de habitantes, así como un reforzamiento de las prácticas proteccionistas dentro de los intercambios de bienes y servicios son retos que pasan a impactar sobre el conjunto del comercio global.

Lo cierto es que con el ascenso de Donald Trump como presidente de Estados Unidos desde el 20 de enero de 2017 ha dejado atrás la prédica del multilateralismo para exaltar al bilateralismo y el fraccionamiento de los esquemas de integración económica.

Christine Lagarde, quien concluirá en este año sus funciones como directora gerente del FMI, ha expresado que “el comercio es algo muy hermoso, pero plantea una serie de retos. Sabemos que el comercio no ha sido beneficioso para todo el mundo, y que ciertos aspectos del sistema de comercio multilateral están dando señales de fatiga.”

Si fijamos la atención en la dinámica comercial latinoamericana y caribeña apreciaremos un rezago intrarregional que se registra entre las economías del área, a tal punto que los intercambios de bienes y servicios no logran superar el 17 por ciento, a pesar de que desde mediados del pasado siglo se ha estado hablando de integración económica y comercial en el marco de más de 44 tratados de libre comercio entre los países de la región.

También debe tenerse en cuenta “la existencia de barrera de comercio no arancelarias o barreras técnicas, sanitarias o fitosanitarias, pues conforme al Fondo Monetario Internacional (FMI), un país como Brasil, por ejemplo, tiene 1,800 medidas no arancelarias, lo cual en la práctica se convierte en una barrera al comercio”, según refiere Deiby Andrés Ramírez Vanegas, quien desempeñó funciones asesor de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN).

En la actualidad la OMC se enfrenta a significativos problemas que tienden a afectar su desempeño, entre las cuales se encuentran el fracaso de negociaciones comerciales multilaterales y debilitamiento de las reglas reguladoras del comercio mundial, en un contexto donde las grandes potencias económicas prefieren el escenario bilateral para discutir las contradicciones comerciales.