Editorial

Primer síntoma

Primer síntoma

El alza y la escasez, a causa de la supuesta presión del mercado haitiano, de que se ha dado cuenta en productos como el azúcar representa el primer síntoma concreto de una potencial crisis de abastecimiento de artículos de primera necesidad sobre la que se había advertido en caso de que no se tomaran previsiones.

El dulce no es el único artículo que se ha puesto amargo a raíz de una demanda, que si ciertamente se incrementó en los primeros días del sismo del 12 de enero que diezmó a la población haitiana, en las últimas semanas ha tendido a disminuir en la medida en que se ha organizado la asistencia internacional.

Siempre se ha tenido el temor de que la crisis haitiana pudiera ser utilizada como pretexto para especular con los artículos de primera necesidad o para crear escasez artificial a fin de justificar permisos de importación. De hecho, ya hay un sector del comercio que estima que será necesario apelar al mercado internacional para evitar una crisis del dulce en el mercado interno.

Pese a las estadísticas suministradas por el Instituto Nacional del Azúcar (Inazúcar), que dan cuenta de que la demanda del mercado haitiano se ha incrementado en un 37 por ciento, las autoridades no pueden olvidar que desde mucho antes del fenómeno telúrico República Dominicana ha sido el gran suplidor de diferentes rubros alimenticios de la vecina nación.

Quizás las muchas facilidades aduanales en medio de la tragedia pudo contribuir a aumentar el suministro de azúcar y muchos otros artículos, pero cuesta aceptar que sea para que desde ya comience a hablarse de escasez y alzas de precios. Algo hay que no cuadra y determinar la causa es una tarea que las autoridades no pueden postergar, máxime cuando se teme que a la crisis haitiana se le atribuyan muchos problemas que podrían afectar el país.

Las 380 mil toneladas que alcanzó la producción de azúcar son suficientes para cumplir con la cuota de exportación al mercado internacional y satisfacer la demanda interna. Pero la supuesta presión de Haití, que siempre se ha abastecido del comercio local, se cita como un factor que ha provocado escasez e incrementado los precios. Cierto o no, sin duda que las autoridades tendrán que abrir bien el ojo para evitar que unos cuantos avivatos puedan salirse con las suyas, pescando en mar revuelto.

El alerta está dado. En manos de las autoridades está evitar que la tragedia haitiana se convierta en una pesadilla para los consumidores.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación