El giro que ha tomado el debate en torno al centro de cómputos de la Junta Central Electoral (JCE) ha relegado a un segundo plano la grave denuncia del exadministrador del organismo sobre la supuesta alteración de la base de datos. El licenciado Miguel Angel García dijo que una de las razones por la que había renunciado se debió a que, sin su consentimiento, se alteró el registro electoral. García indicó que Franklin Frías, el actual director de cómputos y en torno a quien gira la discusión sobre el problema electoral, había perdido su confianza como técnico. Con las revelaciones sobre la supuesta alteración de la base de datos, el tono personal, antes que aclarar, sólo consigue confundir sobre la situación. García, quien llevaba 11 años y advirtió que bajo ninguna circunstancia vuelve a la entidad, explicó que la base de datos implica el padrón electoral, rle registro civil y la cedulación; en otras palabras: es todo. Si es verdad que Frías operaba, como dice García, un área paralela, entonces la crisis va más allá del tendenciado escarceo mediático.