PRIMERA FILA



Previsto

El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán, necesitaba una buena excusa para dejar el cargo sin el agravio de la sustitución. La encontró en irse voluntariamente antes que pasar por la falta de respeto que constituiría para él una evaluación del Consejo Nacional de la Magistratura.

Si el examen es el mismo que se utiliza para designar nuevos jueces, con simples preguntas y un análisis superficial de la trayectoria, Germán es consciente que se trata de una ofensa.

¿Qué se evaluará en su caso? No es su gestión de siete años, cuyo balance ha defendido, además de reiterar que si no ha habido mayores avances ha sido por la carencia de recursos.

La decisión de Germán estaba más que prevista, pero sobre todo después que comenzaron a llover sorpresivas críticas sobre su desempeño. Sabía que si no se iba espontáneamente se exponía a que lo fueran.