PRIMERA FILA



El final

Si la designación de Isidoro Santana como ministro de Economía fue una sorpresa, la destitución estaba más que prevista. Había llegado al cargo en circunstancias muy especiales en sustitución de Temístocles Montás.

En el puesto, a pesar de su dilatada carrera, siempre se le miró con reserva porque fue de los que no firmó, aunque no era funcionario, la licitación que ganó Odebrecht para las plantas de Punta Catalina.

Exhibía tanta independencia de criterio que se opuso a la modificación de la Constitución para habilitar al presidente Danilo Medina, chocó con el Banco Central sobre la política cambiaria y antes de su destitución se había pronunciado en contra de lo que parece una corriente oficialista sobre la unificación de las elecciones congresuales, legislativas y presidenciales de 2020. Tantas contradicciones anticipaban el decreto que lo separó del cargo.