PRIMERA FILA



Víctima
La muerte durante un asalto a su residencia de Julissa Campos, una ejecutiva bancaria de 43 años, no solo es lamentable, sino que llama la atención con más intensidad sobre la propagación de la criminalidad y la delincuencia.

Bien que se tiene que capturar a los responsables del crimen, ocurrido el lunes en la madrugada en el residencial Las Acacias II, en San Isidro, Santo Domingo Este, pero también hay que combatir las causas de los sangrientos sucesos.

E incluso de la propia violencia que a través de feminicidios y otras acciones tanto luto y dolor ha sembrado en la sociedad dominicana.

La señora recibió un disparo de un delincuente cuando, acompañado de otros, fue descubierto tratando de penetrar a la vivienda. Además del patrullaje de que se ha dado cuenta para preservar la seguridad ciudadana es obvio que se necesitan acciones de más calado social.