Los mercados binacionales se han convertido en preocupantes focos de tensión fronteriza por la resistencia que se ejerce del lado haitiano a cumplir las medidas de control y prevención que aplican autoridades dominicanas para evitar el ingreso del cólera.
Centenares de haitianos presionan ingresar a territorio dominicano para comprar o vender en plazas que se instalan en Dajabón, Elías Piña, Pedernales y Jimaní, sin cumplir con requerimientos sanitarios exigidos por el Ministerio de Salud Pública.
La intensidad y expansión del cólera en Haití adquiere ya ribetes de catástrofe epidemiológica, que ha causado casi mil muertos y miles de infectados, lo que obliga al Gobierno dominicano a mantener un estricto cordón sanitario en los más de 350 kilómetros de frontera terrestre.
Se reconoce la importancia económica y el alcance social de esos mercados binacionales, pero las autoridades están obligadas a adoptar todas las medidas que sean pertinentes para evitar que el cólera penetre a territorio nacional.
Salud Pública ha aplicado cabalmente en la frontera el protocolo sanitario que señala la Organización Mundial de la Salud para el tipo de urgencia que se deriva del brote de cólera que abate a Haití, que incluye estricto control del ingreso masivo de ciudadanos de esa nación.
El primer deber del Gobierno es el de evitar el ingreso del cólera. Por tanto son válidas todas las previsiones que se adopten para ese propósito, incluido el traslado o clausura temporal de los mercados binacionales.
Las autoridades han hecho lo posible para que las plazas fronterizas operen con menor riesgo de contaminación sanitaria, pero mercaderes dominicanos y haitianos violan reiteradamente las prohibiciones de expender alimentos cocidos o ropa usada.
También persiste la negativa de muchos inmigrantes a cumplir con la normativa de lavarse las manos con agua y jabón, lo que obliga a Salud Pública a restringir el ingreso por los diversos puntos fronterizos.
El cólera no ha traspasado aún el hilo fronterizo gracias a la actitud inflexible del personal de vigilancia sanitaria en la aplicación de los controles preventivos, sin importar los intereses económicos que resulten afectados.
Los mercados fronterizos sólo deberían operan si sus integrantes cumplen con las formalidades sanitarias exigidas por las autoridades dominicanas. En caso contrario, lo que procede es su clausura temporal.
Aquí se cumple el dicho aquel de que primero Dios que sus santos.

