Editorial

Privilegio y discrimen

Privilegio y discrimen

A punto de aprobarse un parche fiscal  para tapar otro sobregiro en la Ley de Gastos Públicos por más de nueve mil 500 millones de pesos, conviene insistir en que el Presupuesto del Gobierno  ha sido literalmente descuartizado por leyes especiales y transferencias obligatorias que lo inhabilitan como  instrumento efectivo para la promoción de desarrollo económico y equidad social.

Sobre  el Presupuesto  gravitan  veintidós leyes especiales que asignan montos específicos  a diferentes instituciones del Estado, sin que el legislador haya procurado estatutos  complementarios para  incrementar un ingreso que  sería diezmado en un 69 por ciento del total recaudado y un 9.6% del Producto Interno Bruto (PIB). ¿Cómo repartir lo que no se recauda?

Esas leyes imprimen rigidez  al Gasto Público, al punto que en los últimos tres años de ejercicio presupuestal, el promedio de asignación global  por esa vía asciende a 122 mil 300 millones de pesos, lo que representa un 47.1 de los ingresos y un 6.5 del PIB, proporción alarmante si se toma en cuenta que  el Presupuesto de 2011 incluye un financiamiento  a través de endeudamiento interno y externo por RD$ 97 mil millones.

La camisa de fuerza impuesta al Presupuesto incluye  transferencias obligatorias para cubrir déficit operativo del subsector eléctrico, que desde 2009 ha promediado  14 mil millones anuales, y al Banco Central, para  disminuir su déficit cuasi fiscal, que promedia  casi 17 mil millones.

Si en vez de tirar ese dinero en saco roto se hubiese consignado  a la Educación, ese sector  habría recibido en promedio en tres años más de un cinco por ciento del PIB, cifra  superior  a la que reclaman las sombrillas amarillas.

Puede decirse que el Presupuesto Nacional, en materia de gastos ha sido  por años descuartizado como  vaca por cuatreros, sin que  esa anárquica segmentación corresponda a algún plan de desarrollo o  planificación a corto ni a  largo plazo, mientras que por el lado del ingreso ningún sector acepta  la más mínima cuota de sacrificio a los fines de producir una  auténtica e integral reforma tributaria. 

El ejemplo más palpable es que aquí sólo se habla  de la calidad del gasto, sin  que nadie mencione que  el Gobierno incurre este año en  gastos tributarios (impuesto o arancel dejado de cobrar a través de exenciones y exoneraciones), por  120 mil millones de pesos.

Las leyes especiales que asignan obligatorios porcentajes del Presupuesto a  22 instituciones, así como las transferencias presupuestarias  al subsector eléctrico y al Banco Central, representan un 16 por ciento del PIB, tres puntos más que el 13 por ciento de Presión Tributaria (nivel de recaudación fiscal comparado con el PIB), por lo que puede decirse que a causa de esa camisa de fuerza la ley de Ingresos y Gastos Públicos  solo sirve para distribuir privilegio y discrimen.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación