SAN MIGUEL DE SARAPIQUI, Costa Rica, (AFP). – Un «pueblo fantasma», con todas las casas en el suelo, hallaron ayer los primeros socorristas, reporteros y soldados colombianos que llegaron a la aldea de Cinchona, en el epicentro del terremoto que sacudió a Costa Rica, la que quedó completamente aislada, relató un testigo.
Cinchona está «destrozado, es un pueblo fantasma. No queda una casa en pie. Se sospecha que hay gente muerta (bajo los escombros)», narró a la AFP el fotógrafo Luis Ruedas Fonseca, quien caminó junto a otros reporteros más de tres horas por una montaña escarpada, donde ya no existe la ruta que conectaba con la aldea.
En Cinchona fueron encontrados hasta ahora tres cadáveres, dos de ellos en un restaurante muy frecuentado por lugareños y turistas de esta zona próxima al volcán Poás, uno de los mayores atractivos turísticos de Costa Rica, situado a 40 km de San José.
En el restaurante, la única sobreviviente declaró que al momento del violento sismo se encontraban más de 10 personas en el lugar, las que quedaron sepultadas bajo los escombros.
Además, los tripulantes de un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana que participa en las tareas de rescate comprobaron este sábado que había un cuarto cadáver en las cercanías, dentro de los restos de un automóvil arrastrado por un alud que se llevó una gran extensión de la escarpada ruta.
Los aviadores colombianos intentarán rescatar el cadáver del automovilista el domingo, deslizándose desde el helicóptero Blackhawk en vuelo mediante una cuerda, dijeron funcionarios de socorro.
Un lugareño que logró llegar caminando hasta los restos del automóvil, apenas visibles desde el aire, le quitó al conductor muerto un anillo de matrimonio, con el nombre de su esposa grabado, y lo entregó a las autoridades para facilitar su identificación, relató Ruedas.
Contó además que una fábrica de mermeladas situada en Cinchona quedó completamente destruida y sobre los escombros se veía gran cantidad de fresas, pasas y otras frutas esparcidas.
Las tareas de rescate de cadáveres fueron suspendidas este sábado a media tarde en Cinchona, debido a que todos los socorristas tenían que ser evacuados en helicóptero antes de que oscureciera, debido a que «la carretera ya no existe», dijo Ruedas.

