Se produjo el cambio que el país necesitaba y buscaba. Salimos de los gobiernos más deshonrosos y dañinos que hayamos tenido en 176 años de vida republicana. Superados esos días, participamos ahora del clima democrático, transparente y ético que construimos.
Los comienzos responden siempre a una lógica invariable, común en todo proceso, sobre todo donde tienen lugar una serie de transformaciones como las que hemos visto en estos primeros sesenta días de gobierno.
No dejan de asomar resistencias por efecto de la incomprensión de una minoría que aspira a precipitar o contaminar el clima auspiciado para que el cambio mantenga su curso, como ha sido trazado.
En orden y pacientemente, a pesar de quienes pescar en río revuelto.
Es notable, por ejemplo, el orden institucional en las discusiones públicas y democráticas que se vienen produciendo en la evaluación y posterior selección de los miembros de la Junta Central Electoral.
La independencia absoluta en la selección, garantizada por el presidente Abinader, son una clara muestra de avance y madurez institucional.
Con la designación de Miriam Germán al frente del ministerio público el mandatario marcó la pauta seguida en el caso de la JCE y otros organismos del Estado cuya independencia es vital para sus respectivos proceder y desenvolvimiento.
En ese orden, el Ejecutivo ha ido introduciendo las modificaciones pertinentes, reflejadas en la fusión de entidades afines, la liquidación de las superfluas y el fortalecimiento de las esenciales.
Así las cosas, en nuestro país están pasando cosas buenas, muy buenas, que irán tomando cuerpo, y se reafirmarán los días por venir.
Por: Eduardo Álvarez
cenitcorp@gmail.com

