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Quintaesencia: Guerra y dólar

Quintaesencia: Guerra y dólar

Rafael Ciprián

Toda guerra entre grandes potencias siempre tiene un carácter imperialista. Solo buscan ampliar su hegemonía. Es decir, o dominar nuevos territorios o controlar otros mercados o ampliar su influencia política. Y eso lo hacen para ganar más dinero e incrementar su respeto en el mundo.

 En los cálculos de guerra de las grandes potencias se estiman los costos económicos como inversión. Las pérdidas de vidas de militares son consideradas como necesarias y las muertes de civiles son daños colaterales. Nada más.  Así de frías y deshumanizadas son las reflexiones previas a los ataques militares que cambian la geopolítica. Ellos se consideran dioses. Están más allá del bien y del mal.

 Los que no saben lo que realmente son los Estados Unidos de América (EUA), que deberíamos llamarlos de Norteamérica, y su pentagonismo, que Juan Bosch lo calificó como el sustituto del imperialismo, no comprenden en qué mundo viven.  Si se ignora qué es la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y su afán por afiliar cada vez más países que adversen a Rusia, tampoco se puede entender la maquinaria de guerra que amenaza a la Humanidad.

 Cuando se desconoce lo que es la Unión Europea (UE), y porqué se organizó así, no se llega a ver la verdad en la lucha económica internacional.  Pero si no se ha estudiado a la Federación Rusa, como heredera directa y putativa de la desintegrada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y el carácter, la personalidad y las ambiciones de su líder Vladimir Putín es imposible entender las causas y la trascendencia de la guerra en Ucrania.

 Quien no se ha preocupado por  conocer la cultura milenaria de los chinos y su despertar con la República Popular, y sobre todo ahora con Xi Jinping a la cabeza, jamás podrá saber que China es hoy la primera potencia del mundo, aunque EUA mercadea más y mejor su imagen y poderío militar.

 Si desconocemos la realidad económica, social y política de Latinoamérica y el Caribe no hay forma de comprender cómo influyen esos imperios sobre nuestros pueblos, dignos de mejor suerte, y que sobreviven a merced de la voluntad de las grandes naciones.   Y en ese escenario internacional de tensión y contención ahora surge un nuevo elemento que será crucial: Rusia está dispuesta a darle el jaque mate al dólar.

  Lo planteó al exigir que se le pague el petróleo, el gas natural y todos sus productos de exportación en rublos, su moneda nacional, y no en dólar. Hasta valoró la onza de oro en cinco mil rublos.

Por la mitad de eso, Muamar el Gadafi y Saddam Husein fueron aniquilados.  Si el dólar deja de ser la moneda internacional para adquirir petróleo y demás mercancías, sería el derrumbe de los EUA. Y, antes de caer, EUA irá a la guerra total, sin lugar a dudas.

Rafael Ciprián

Rafael Ciprián