Editorial

Racionalidad

Racionalidad

Tras el hallazgo el viernes  de armas y municiones en un local estudiantil de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), esa academia se ha sumido en una crisis institucional matizada por el intercambio de acusaciones entre  autoridades, gremios profesionales y  estudiantes.

 El rector de la UASD, doctor  Franklin García Fermín, dio crédito al decomiso del  arsenal y ha solicitado el sometimiento a la justicia de quienes ocultaban esas armas en  el recinto universitario.

Las Federación de Profesores  considera que con la denuncia   sobre el  alijo de armas  y de supuestos planes de promover desórdenes  en la Universidad, el rector García Fermín procura desviar la atención sobre otros problemas que confrontaría la academia.

El presidente de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), John García, atribuye  los temas de  armas y desórdenes a un  supuesto chantaje de las autoridades universitarias para que el Gobierno provea a esa academia  400 millones de pesos adicionales.

 Es motivo de preocupación ciudadana el vertiginoso descenso del debate y del lenguaje en la Universidad Autónoma, donde  el intercambio de acusaciones estrambóticas  obstruye  mecanismos institucionales y amenaza con  abrir compuertas  de caos y  anarquía.

Al Ministerio Público  corresponde investigar el supuesto hallazgo de un arsenal en la UASD, previas formalidades relacionadas con la figura del fuero universitario, por lo que  estudiantes ni profesores deberían objetar esa diligencia de ley.

A los profesores les asiste derecho a reclamar aumentos salariales y otros beneficios laborales y académicos, pero están obligados a respetar el estatuto universitario, que prohíbe y  sanciona acciones o iniciativas contrarias a la misión de esa academia de  educar, instruir, capacitar, entrenar futuros profesionales; promover la investigación científica y la extensión universitaria.

Los grupos estudiantiles no tienen derecho de   convertir a la UASD en tierra de nadie, como tampoco las autoridades de  violar normas administrativas o académicas.

Se reclama, pues, que  el orden y la racionalidad retornen al Alma Mater.

El Nacional

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