Rasgarse las vestiduras



La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha emprendido un programa de acompañamiento a gobiernos de cinco países de América Latina, incluido República Dominicana, para reducir niveles de pobreza y marginalidad en zonas rurales.

En el caso dominicano, esa iniciativa abarcaría casi toda la franja fronteriza, desde Pedernales, Independencia, Elías Piña hasta Baoruco, así como las provincias de Azua, Barahona y El Seibo.

Más que zonas de pobreza, la FAO ha identificado lo que denomina como “territorios olvidados”, que “se han quedado rezagados a pesar del avance y crecimiento de las economías”, por lo que debe decirse que ese programa ofrece prioridad a asentamientos excluidos de políticas públicas que promuevan justa distribución del ingreso público.

De los cinco países identificados por la FAO para la aplicación de ese proyecto, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Colombia y Honduras, posiblemente aquí no calificaría la definición de “territorios rurales con niveles de pobreza y pobreza extrema por encima del 70%”, no sin que la clase gobernante se coloque las manos sobre la cabeza.

En una extensa franja territorial, especialmente en el suroeste y zona fronteriza, prevalecen niveles de pobreza extrema, pero es difícil creer que segmentos de esas poblaciones estén afectados por una “incidencia de desnutrición crónica inaceptable”, muy por debajo de las medias nacionales.

República Dominicana todavía es un país pobre, distante de las puertas del desarrollo pleno, pero tampoco puede definirse como una nación donde prevalecen la pobreza y pobreza extrema, menos aún la indigencia.

Entre los factores que inciden en los altos índices de inequidad social, la FAO resalta la debilidad de las instituciones locales, de ciudadanía, por el bajo o nulo nivel de participación en la identificación de problemas y soluciones, de mercado, por falta de competitividad, vías de acceso y alta intermediación comercial.

No hay que rasgarse las vestiduras por la inclusión de República Dominicana en una lista de países donde la FAO acompañará a los gobiernos en la aplicación de una estrategia de políticas públicas destinada a acelerar el logro de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aunque debe decirse que la pobreza rural que prevalece o se acentúa es un estigma para una sociedad que crece con desigualdad e inequidad.