Editorial

  ¿Rebrote?

  ¿Rebrote?

La muerte a balazos por la Policía de tres presuntos atracadores el viernes en un alegado intercambio de  disparos cerca del aeropuerto Cibao, de Santiago,  acrecienta el temor de que con motivo de la temporada navideña se haya producido un rebrote de violencia  delincuencial que obliga a la ciudadanía a redoblar la prevención para evitar  engrosar el glosario de víctimas de antisociales.

Los  individuos,  que  se desplazaban en un vehículo,  portaban  metralleta Uzi, escopeta, pistola, chaleco antibalas y otros pertrechos militares y, según las autoridades, se disponían a cometer varios atracos cuando  fueron contactados por una patrulla policial.

Entre las crónicas  sobre  violencia y delincuencia se resaltan  los asesinatos de una   enfermera de la Fuerza Aérea y de otro militar, en Santo Domingo Este;  la muerte a balazos de un ingeniero en Cristo Rey; la ejecución de un  empresario del transporte en la avenida Winston Churchill y el linchamiento de un  secuestrador en San Cristóbal.

Son numerosas las denuncias  sobre atracos, asaltos y robos  en  plazas,  avenidas y arterias comerciales, así como  en barrios populares, sectores residenciales y en  las autopistas que conducen a los aeropuertos Las Américas y Cibao.

Los más de 15 mil agentes policiales que patrullan  los perímetros urbanos  resultarían insuficientes ante un posible rebrote de la delincuencia estimulado por la gran  circulación de dinero después de la entrega de la regalía navideña a empleados públicos y privados.

Es por eso que  se insiste en  advertir a la ciudadanía sobre la necesidad de  adoptar cuantas medidas sean pertinentes para evitar ser objeto de atraco, robo o asalto y de perder la vida a manos de tantos forajidos que pretenden hacer su agosto en Navidad.

Aunque no pocos presuntos delincuentes han caído en  mentados intercambios  de disparos con la Policía, preocupa el  elevado número de asesinatos, secuestros, violaciones y otros  crímenes violentos reportados durante diciembre, por lo que  ya se habla de rebrote de delincuencia.

 Autoridades y ciudadanía están en obligación y deber de  evitar a toda costa  que la delincuencia subyugue el  sosiego familiar, los primeros por  vía de la persecución de crímenes y delitos y los segundos, a través de la prevención y moderación.

El Nacional

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