Hay libros que dejan huellas. Como esas series a las que regresamos una y otra vez sin cansarnos, volvemos a sus páginas y sentimos que encontramos detalles nuevos que antes no habíamos visto.
Hoy en el Día Mundial del Libro, queremos invitarte a releer la obra de ese autor que te ha marcado, pues puede ser una experiencia completamente distinta a la primera vez. En la primera lectura lo hacemos con prisa, con ese deseo de saber qué pasará, sumergiéndonos en su trama y giros inesperados. Pero cuando retomamos ese mismo libro un tiempo después, no solo leemos sin prisa y prestamos atención, también descubrimos que nuestra perspectiva ha cambiado o madurado.
En una época dominada por la prisa y la acumulación de títulos, detenerse a leer puede parecer innecesario, pero no lo es. Para el escritor, Patricio León, la relectura no es solo válida, también es una experiencia más profunda, pues explica que en releer existe una nostalgia.
“Te puedes entusiasmar más con el libro porque hay una añoranza de eso que tú en un tiempo pasado viviste. Revivir todas esas emociones produce placer”, afirmó durante una entrevista con ¡Qué Pasa!, en la que además destacó que cada lectura ocurre en un momento vital distinto para cada lector. Aunque el libro sea el mismo, en cada etapa ya existen nuevas experiencias, heridas y preguntas que “te hacen volver al libro y encontrar nuevas respuestas o nuevas preguntas, porque en una primera lectura uno busca comprender la historia, pero ya en una lectura con el bagaje que uno tiene, entonces uno comienza a dialogar con esa historia”.
Afirma que releer revela más la evolución del lector que la del propio texto, debido a que aquello que en una primera lectura pasaba desapercibido, ahora puede conmover, ofrecer lecciones e incluso invitar a ver la vida de una forma diferente.
Te puede interesar: “El significado del amor”, la propuesta escrita de Vanessa Márquez
Desde su experiencia, el autor puso como ejemplo la obra de Samuel Beckett «Esperando a Godot», la cual leyó cuando era muy joven y releyó posteriormente para presentarla en escena. “Es una obra muy filosófica que creo que en mi primera juventud no podía entender en toda su dimensión. Sin embargo, en esa relectura yo pude verme en ella y ver mi evolución como ser humano. Claro, un texto filosófico está hecho con ese propósito. Entonces, en ese sentido, leer dos, tres o cuatro veces el mismo libro es en realidad leerse a uno mismo en distintos momentos de la vida”, sostuvo León.

Recomienda la lectura de numerosas obras, en especial los clásicos de la literatura universal. En su experiencia como escritor, educador y actor, siente una especial admiración por estas, a las que considera fundamentales para la formación, describiendo su lectura como “beber de la fuente”.
“Son clásicos, porque tienen una belleza, son atemporales. Puede pasar el tiempo, cambiar de espacio y siempre van en encontrar en los lectores o en los espectadores validez y sensibilidad. Los grandes libros están construidos con muchas capas, con el tema del amor, el desamor y son temas universales, por eso no pasan de moda. Nosotros pasaremos, y William Shakespeare, Cervantes, García Lorca, Juan Bosch seguirán conmoviendo a generaciones y generaciones” enfatizó.
Te puede interesar: Regional 15 de Educación celebra exitoso Festival de Lectura en nivel primario
Acumulación de lecturas
La rapidez del día a día, ha reducido el hábito de leer y releer, sin embargo, destaca que aún, como él, existen los románticos de la lectura. En ese sentido, criticó la cultura de la inmediatez literaria, es decir, donde la gente termina un libro y rápidamente pasa a otro, sin haber asimilado el recién leído.
“Hay personas que les gusta acumular lecturas como si fuera más valioso en la cantidad de libros que tú lees. A mí me parece que la inmediatez ha reducido, ha debilitado la pausa, la contemplación, la apreciación, la relectura que existe. Justamente eso, detenerse, enamorarse, fascinarte, saborear un verso, saborear una metáfora. Hay imágenes literarias que necesitan de esa pausa y de volver a ella. Esa contemplación que la inmediatez no nos da” manifestó.
Releer no es volver atrás, es avanzar con otra mirada, pues hay libros que no terminan en la última página, empiezan de verdad, cuando decidimos volver a ellos.

