Ante el limbo en que está la investigación sobre las irregularidades en que habría incurrido cuando era alcaldesa de La Guáyiga, Kimberly Taveras decidió renunciar como ministra de la Juventud.
En lo que se aclaraba el supuesto conflicto de interés que representaba su condición de funcionaria municipal y suplidora del Estado, Taveras había solicitado una licencia de dos meses al presidente Luis Abinader.
No era ella la única que en todo caso violaba la Ley de Compras y Contrataciones Públicas, aunque sí ha tenido el valor de dejar un cargo para ponerse a disposición de la justicia. No se le ha acusado de estafa, sobrevaluación ni incumplir con un servicio, sino de una práctica que era común en el pasado, aunque de ninguna manera se justifique. Los servicios eran al cabildo de Boca Chica y no al que dirigía. La renuncia puede catalogarse de un acto responsable.