Los residentes en la sección El Recodo, de Azua, han tomado una iniciativa que los enaltece al decidir la construcción de un camino vecinal sobre al que alegan que el Gobierno, a pesar de los reiterados reclamos, no ha dado respuesta. Antes que exponerse con protestas apelaron a lo que han hecho toda la vida para mantenerse: el trabajo fuerte y sin descanso.
Familias de hombres, mujeres y niños se armaron de picos y palas para construir los siete kilómetros de caminos que tanto necesitan, como dicen ellos, para romper el aislamiento a que los someten las crecidas del río Las Cuevas, y conectarse con la civilización.
La determinación figura entre las madres del éxito, pero no por ello se debe abandonar a su suerte o someter a prueba a los moradores de una comunidad que al menos ha demostrado orgullo y decisión para encarar sus propios problemas. La iniciativa podrá ser muy aleccionadora, pero también los habitantes de El Recodo, a siete kilómetros de Guayabal y a 25 de Padre las Casas, tienen derecho a que el Gobierno atienda sus necesidades.
Se trata de una comunidad rural de unos mil habitantes, ubicada en la cordillera Central, que no tiene otro medio de sustento que no sea la agricultura. En la comunidad prima la pobreza, agravada por las limitaciones de servicios sanitarios. La población se incrementó a partir de 1998 con el refugio de desplazados del huracán Georges.
Pese a las limitaciones los moradores ven el futuro con optimismo. Y en interés de avanzar, pero siempre sobre la base del trabajo, han creado un Comité de Desarrollo Comunitario, que es el que coordina las brigadas familiares para la construcción de la carretera.
No demandan empleos ni costosas obras, sino una carretera de siete kilómetros para sacar a los mercados su producción agrícola o, como han expresado, no arriesgarse con los tres pasos que tienen que dar al río Las Cuevas para entrar en contacto con lo que definen la civilización.
Por mayor que sea el coraje y la determinación a pico y pala es poco lo que lograrán. Si acaso abrir un trecho que les consumirá mucha energía y les tomará un largo tiempo. Gente que muestra decisión para satisfacer sus propias necesidades, sin sentarse a esperar la intervención de las autoridades, merece que se le atienda con más urgencia.
Lo de El Recodo es un digno ejemplo.

