Opinión Articulistas

Revertir preocupaciones

Revertir preocupaciones

Manuel Fermín

Sin alarmismo, pero no sé si el Gobierno tendrá capacidad para reaccionar a tantas exigencias que desaniman al más entusiasta. Estamos en el segundo periodo presidencial y falta recorrer un espacio que es tiempo clave para allegar credibilidad a la gestión.

Pero el mundo está complicado, y existen alertas del riesgo de una desaceleración económica como consecuencia de las tensiones geopolíticas y las guerras, que a pesar de las “profecías de paz” del presidente Trump, este ha dado rienda suelta a las acciones bélicas.

Todo por una competición entre una hiperpotencia que según sus líderes debe ser hegemónica y la potencia en ascenso que reclama su influencia global: China.

Ante este cuadro internacional el Gobierno dominicano acelera la búsqueda de un modelo de convivencia, consensuando acciones con la oposición  política, sin embargo, hay un espacio de maniobra  muy limitado para el oficialismo que se aferra a una política social de amplios subsidios y una baja inversión en infraestructuras ——un 2.5% del PIB, dicen los especialistas——, y este es el principal reclamo de Leonel Fernández, quien planteó la  necesidad de que el Gobierno se sacrifique ante las dificultades.

 El gasto social ha sido súper acrecentado pasando de asistir 800 mil hogares a casi 3.0 millones entre bonos y tarjetas de débito sustentable en un crecimiento de la deuda externa en un 1,714% de 2000-2026, es decir, el país tiene una deuda externa de 80 mil millones de dólares, que implica graves compromisos, y la mayor responsabilidad recae en esta Administración.

Un manejo demencial del Estado solo orientado por un interés electoral, y no ha habido ninguna coincidencia de impulsos, sino que hay todo un ambiente desacompasado en el Gobierno, puesto que los funcionarios lucen como si su existencia no fuera necesaria.

 Pese a todas estas inconsistencias y escándalos varios sigue el gasto excesivo, y esto no dibuja un diagnóstico halagüeño puesto que no se superan ni sus propios errores. Hay que revertir las preocupaciones o caemos en perniciosas consecuencias!