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Salir fortalecidos

Salir fortalecidos

Alberto Taveras  albertotaveras2013@gmail.com

Los momentos de crisis y las vicisitudes pueden ser grandes maestros cuyas enseñanzas nos permiten salir fortalecidos de estas tormentas.
En medio de una pandemia planetaria fruto de un virus mortal que ha confinado al ser humano a una especie de retiro forzoso de toda actividad, prisa y rutina reencontrándolo consigo mismo. Propicia la reflexión del apóstol Pablo cuando dijo; «Cuando estoy débil entonces es que soy fuerte, porque empiezo a obrar, no con mis fuerzas, sino con algo que habita dentro de mí que se llama el don de la Fe». Ciertamente nos recuerda el poder de la fe que a veces llevamos silente o dormida y que está ahí esperándonos ya que lo más importante de nosotros no es lo que sucede fuera sino lo que sucede dentro de nuestro corazón.
Un corazón bueno encarna una buena actitud, una buena actitud genera buenas acciones y buenas acciones producirá buenos resultados ante las pruebas y las dificultades de la vida. Ejercitando la fe y confiando en que Dios nunca nos dará nada que no podamos soportar ya que El estará a nuestro lado dándonos fortaleza para no darnos por vencidos, atenuar nuestras preocupaciones, el dolor y sobretodo el miedo. Mediante la oración, en diálogo franco con nuestro Padre celestial debemos agradecer con humildad por el milagro de la vida y todo lo recibido, así encontraremos fortaleza, paz y refugio.
En momentos de incertidumbre, frustración y preocupaciones como los actuales en que muchas veces hemos querido tirar la toalla es ahí cuando debemos fortalecer nuestro espíritu y también canalizar nuestras energías en acciones y actitudes positivas. Aprovechar en esta cuarentena el tiempo que es valioso para que podamos salir fortalecidos debe ser nuestra meta.
Apóyate de personas positivas que te ayuden a mejorar tu humor y tus expectativas, realiza pequeñas mejoras en tu vida como ordenar tu escritorio, tu clóset, tus gavetas, reorganiza tu agenda y asuntos pendientes en orden de prioridades. Desconéctate y aléjate del problema y realiza alguna actividad que normalmente no haces.
Medita, no lo tomes personal y mira las cosas positivas que en esta situación ya has comprobado como compartir en familia, la solidaridad y reconocer el valor de las pequeñas cosas. Ejercítate, lee y termina esos libros que dejaste inconclusos, busca biografías e historias de personajes exitosos que puedan servirte de inspiración.
Recuerda que no controlamos todo lo que nos rodea pero si podemos aprender de ellas, haz lo mejor de tu parte en lo que puedas aportar , acepta lo que no puedes controlar y pidele a Dios discernimiento. Juntos con más fe y razón lograremos salir fortalecidos.

El Nacional

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