Sangre nueva



Escuchar amigos y relacionadas decir: “Los tiempos pasados fueron mejores; aquí no hay futuro, la juventud actual es desobediente y perezosa”. Véalo como el inicio de una senectud prematura. Cuando escuches nuestros políticos clamar por “sangre nueva”, interprételo como un acto demagógico, pues es consabida su tradicional resistencia al necesario relevo generacional.

Es desagradable escuchar adultos moralistas manifestando que la juventud de hoy exhibe una profunda pérdida de valores al tiempo que se oponen a programas que promuevan los derechos sexuales reproductivos, la equidad de género y el respeto a las minorías. Con lo cual retrasan la evolución natural de una sociedad que tiene que hacer frente a múltiples y disimiles desafíos.

En una charla por internet, un galeno británico citaba algunas frases que se repiten sistemáticamente: “La juventud es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene respeto por los mayores”; “El mundo llegó a su punto crítico, los hijos ya no escuchan a sus padres, el fin no puede estar muy lejos”; “Esta juventud esta malograda hasta el fondo del corazón”; “Los jóvenes son malhechores y ociosos y nunca jamás serán como la juventud de ayer, tampoco podrán mantener nuestra cultura”.

La concurrencia asentía de conformidad, hasta que pasó a revelar el origen de estas citas; La primera frase es de Sócrates que vivió 399 años AC; La Segunda de Hesíodo, pronunciada en el año 720 ac. La tercera de un Sacerdote 2000 AC y la cuarta encontrada en las ruinas de Babilonia, escrita en un vaso de arcilla de 4,000 años de antigüedad.

Como ven, la cosa siempre ha sido así, lo que cambia es el entorno social, cada vez nos vamos alejando de esa juventud, y nos olvidamos que a esa edad éramos muy parecidos. Por tanto, nuestro deber no es enrumbar las costumbres y proyectos de vida de nuestros jóvenes por senderos recorridos sino protegerlos de riesgos innecesarios.

Mañana, Día Internacional de la Juventud, nos encontramos que el 63% de los dominicanos tiene menos de 35 años. Una alta tasa de desempleo, elevada tasa de embarazos no deseados y la negación al derecho a decidir sobre el curso de un embarazo de alto riesgo. Es hora de poner atención a estos reclamos y no olvidemos que esa “sangre nueva” es la que decidirá los resultados de las elecciones del 2020.