Editorial

Se hace tarde

Se hace tarde

A tres meses del terremoto que devastó su capital y causó más de 220 mil muertos,  Haití no ha podido  aliviar su terrible drama de destrucción y miseria extrema.

 Los programas de ayuda prometidos por la comunidad internacional han sido  tímidos o cosméticos, sin que  las autoridades haitianas  reciban siquiera una mínima parte de anunciados desembolsos por decenas de  millones de dólares y euros.

Una reciente cumbre de donantes realizada en Nueva York colectó promesas de ayuda por  más de diez mil millones de dólares para la reconstrucción de Haití, pero el gobierno haitiano carece de  soporte institucional y logístico para  acometer  tan complicada e ingente tarea.

 Las ayudas prometidas por  la Unión Europea, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no llegarán a Puerto Príncipe a menos que  las autoridades ofrezcan seguridades de que   esos dineros no serán desviados de sus propósitos iniciales de mitigar los efectos del sismo.

Haití no ha podido recomponer su aparato estatal para poder  ofrecer garantía de que sería un receptor confiable de los grandes volúmenes de capitales prometidos por el exterior.

Se señala también que la comunidad internacional ha puesto más obstáculos de la cuenta para desembolsar los más de tres mil millones de dólares que en lo inmediato requiere  Haití para poder afrontar la situación de calamidad extrema.

El gobierno haitiano carece hoy de recursos para iniciar la construcción de miles de soluciones habitacionales, reconstruir  obras de infraestructuras básicas, aunque sobran  las maquetas y  diseños  elaborados en las grandes metrópolis.

La mayoría de  la población del destruido Puerto Príncipe todavía se guarece en improvisadas carpas o deambula  sin horizonte alguno, a la espera de una ayuda efectiva que tarda en llegar.

 La comunidad internacional  tiene que apurar el paso en crear los mecanismos de lugar para que los prometidos recursos lleguen cuanto antes al sufrido pueblo haitiano que aún padece los efectos más terribles del terremoto de hace tres meses.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación