Con motivo de la huelga convocada para el lunes, la Policía ha anunciado que está decidida a garantizar el orden público y la seguridad ciudadana. Aún se trate de un viejo clisé de la institución, que cobra vigencia ante cualquier apresto social, las circunstancias obligan a tomarle la palabra.
Hay que hacer la salvedad, de entrada, que garantizar el orden y la seguridad ciudadana, como función esencial de la Policía, no debe limitarse a las perturbaciones que generan las protestas sociales, sino en todas las circunstancias habidas y por haber. Se entiende, por supuesto, que el paro convocado por el Foro Social Alternativo, sindicatos y diferentes organizaciones constituye una razón muy especial.
Pero el pánico diseminado por la sangrienta ola criminal, que sólo en las últimas horas ha cobrado varias víctimas, también demanda la saludable intervención que ha garantizado la Policía con motivo del paro. Hay que preservar el patrimonio público y privado, pero sin olvidar que ningún bien es más preciado que la vida.
No es que se cuestiona la decisión de velar por el orden y la seguridad en razón de la huelga. De ninguna manera. Después de todo, es justo reconocer que se trata de una coyuntura particular, que incrementa las tensiones y es más propensa a la comisión de atentados. Por lo menos así ha sido siempre.
De lo que se trata es que se ponga tanto empeño en prevenir desórdenes o agresiones durante una huelga que en aceptar y enfrentar la criminalidad que atemoriza a la población. El miedo coarta el derecho de la gente de transitar o moverse con libertad sin necesidad de la presión que supone un paro social.
Que el movimiento sea pertinente o no, son otros quinientos. Si hay desórdenes está de más reconocer que la Policía tiene que actuar. Y es todavía más factible su determinación de prevenirlos a través de un masivo patrullaje, como exige el momento.
Sería ilógico pretender la misma acción en condiciones normales, pues aparte de contraproducente, ninguna ciudad militarizada ofrece buen aspecto, aunque sea con el sano objetivo de garantizar seguridad. Pero sin duda que tiene que pensarse en algún mecanismo eficaz para proteger a la ciudadanía.
Huelga recordar que la prevención y la persecución son fundamentales. Sin embargo, es oportuno recordar que antes que la intervención de la Policía se tiene que comenzar por bajar presión a una atmósfera que estimula la criminalidad y hasta las violentas protestas que abonan el terreno a la huelga convocada para el lunes.

