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Ser dominicanos

Ser dominicanos

Alberto José Taveras

Ser dominicanos es más que una bandera, un escudo y una constitución, es un sentimiento que no necesita de intérpretes, porque se lleva en el corazón.

Para conocer la idiosincrasia de un pueblo, su espíritu y su razón de ser, hay que conocer su historia y sus orígenes. En la República Dominicana somos un crisol de razas, donde nunca desde su formación ha existido discriminación por el color de la piel, incluso así quedó contemplada en nuestra primera constitución.

Aquí nos sentimos dominicanos, no afrodominicanos, ni taíno dominicanos, ni hispanodominicanos, etc. Somos dominicanos, una mezcla de razas desde que los europeos pisaron la isla , fundidos en una sola carne, negra, blanca y taina, en esta bella y noble Patria llamada La República Dominicana.

Aquí el color de la piel nunca ha sido barrera para prosperar, a diferencia de otras naciones y querer insinuarlo siquiera es desconocer la verdad y nuestra realidad.

Aquí abrazamos y compartimos la fe cristiana, la familia, las buenas costumbres, el idioma, nuestra cultura, el respeto a las leyes, y rechazamos el desorden , la anarquía, la depredación , la violencia , el odio.

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Me cuenta un gran amigo y hermano que su padre era un campesino pobre español , de trabajo al igual que su abuelo e hicieron de esta tierra su patria. Le decían;

«La Patria es donde tu eres felíz». Decían que este país tiene un encanto para enamorar al extranjero , acogerlo y hacerlo dominicano adoptivo como pocos habían visto países hacerlo.

Toda democracia viene necesariamente después del orden, la educación y la creación de las estructuras básicas de cualquier nación. Solo hay que ver las historias de los países ricos cuyos éxitos fueron logrados a base de trabajo, disciplina, educación y muchas veces a fuego y sangre.

La Republica Dominicana es una nación de paz y solidaridad, que ha trabajado muy duro para alcanzar su actual posición de estabilidad política y económica siendo receptores de inversiones extrangeras y recibiendo millones de turistas que vienen a disfrutar de nuestras bellezas naturales y nuestro calor humano. Decir que el pueblo dominicano es racista es una injusticia que demuestra injusticia.

No se puede pretender solucionar un caos provocando otro caos, ni ayudar a una nación desayudando a la otra.
Como decía nuestro Patricio Juan Pablo Duarte; «Los blancos, morenos, cobrizos, cruzados, marchando serenos, unidos y osados, la patria salvemos de viles tiranos, y al mundo mostremos que somos hermanos».

Alberto Taveras

Alberto Taveras