Usualmente cuando le atribuimos la condición de animal a una persona se siente agraviada por entender que se le está degradando.
Los seres humanos hemos sido capaces de avanzar y desarrollarnos considerablemente más rápido que cualquier otro ser conocido hasta ahora.
Pasamos de la sociedad tribal a la civilización, hicimos una revolución industrial, creamos culturas y sistemas de comunicación capaces de mantener unidas por medio de la palabra o escritura a dos o más personas sin importar su ubicación en el mundo, en fin, dejamos de ser salvajes para ser civilizados.
Sin embargo, tengo días buscando entre las especies animales en cuáles los machos matan a las hembras, pero no la he encontrado.
Leones, cebras, jirafas, tigres, elefantes, peces, mosquitos, aves y cualquier otra especie distinta a la humana se dedica a proteger a su hembra, porque es la que garantiza la permanencia de su especie.
Se da el caso de animales que matan a los machos para mantener su dominio sobre la manada pero nunca a la hembra. Esto parecería ser contra natura.
Sin embargo, a pesar de nuestra superioridad con respecto a los animales, parece que no somos capaces de proteger al ser que fue elegido para dar vida. Somos tan inteligentes que hasta le hemos dado un nombre a la acción de matar una mujer (feminicidio) pero aparentemente no tan inteligentes para no matarlas.
En nuestro país, esto se ha convertido en un deporte. En el 2010 contamos 210 asesinados de mujeres y parece que no nos conformamos porque este año ya llevamos 229, es decir, cada 38 horas matamos una mujer.
La infidelidad, la desigualdad, el rechazo, problemas económicos y muchas otras complicaciones, se presentan a diario entre hombres y mujeres, sin embargo, ninguno justifica ultimar una mujer. No es macho el que mata a una mujer, sino el que la protege.
En mi búsqueda constante de soluciones a nuestras dolencias como nación y tomando en cuenta lo expuesto en este artículo, me permito sugerir que seamos más animales y protejamos más a nuestras hembras. Si seguimos como vamos, serán los animales que se ofendan con la comparación.

