Sobrevivir, ante el desempleo, jóvenes improvisan lavaderos autos

Lavadores de carros en El Faro a Colón


Ya son muchos los barrios que cuentan con “car wash” o lavaderos de carros improvisados, organizados por los mismos jóvenes del sector que ante el desempleo, la falta de oportunidad y la ingente responsabilidad de tener que alimentarse o mantener una familia emprender este popular negocio, obviando de esa manera delinquir.

Quizás la particularidad más importante, es que estos muchachos reciben el apoyo de los habitantes del lugar, porque saben que es una forma honesta de ganarse la vida. En la actualidad los lavadores de carros usan aspiradoras, y modernas máquinas con pistolas de agua a presión que aparte de hacer un mejor trabajo economiza el preciado líquido.

Muy al contrario de lo que muchas veces se dice, la gran mayoría de ellos compran su agua y se encargan de que en el lugar en que operan no haya basura ni nada que pueda interpretarse como dañino al entorno.

En sectores como Alma Rosa, Los Mameyes, Villa Duarte, Ensanche Ozama, Herrera, Las Caobas, El Almirante, Villa Juana, Villa María, Guachupita, Cristo Rey, Los Minas y en muchos más, se ha popularizado el lavado de vehículos en plena vía, sin crear ningún tipo de malestar a los lugareños ni contratiempo a los clientes que aumentan cada día.

“Son unas 23 familias que se ganan la comida aquí diariamente, lavando carros y motores. Todo el que viene a ganarse 300 o 400 pesos no está pensando en atracar ni vender drogas. Aquí no hay empleos y uno tiene que buscársela como pueda de manera legal”, expresó Avelino Cuevas, presidente de la Asociación de Lavadores de Guachupita.

Sin necesidad de una infraestructura para estos fines, ya que solo necesitan agua y electricidad, aparte de los utensilios y productos usados como lo son: máquina de agua a presión, aspiradora, cubetas, esponjas, paños, champú, almorol, etc. Se colocan en lugares donde no molesten, lo mantienen limpio antes y después de hacer su trabajo.

A diferencia de los “car wash” tradicionales que cobran una tarifa que varía de 200 a 500 pesos dependiendo del modelo y año, y de si es yipeta, sedán, camioneta, camión o minibús, aparte de la propina que hay que incluir; estos lavacarros cobran una tarifa inferior con la misma calidad del servicio.

Los negocios de este tipo tienen dos variantes. Primero están los lavaderos atendidos por él, o los dueños, o atendidos por el dueño y sus ayudantes, pero de igual forma representan un canal para recibir algo de dinero diario y así aliviar los problemas económicos de las familias involucradas en el negocio.

También existen unos individuos que lavan carros en su propia casa, otros lo hacen a domicilio y algunos andan en bicicletas y motores con un letrero que dice “lavo carros”.

Cuando en un sector jóvenes desempleados decide emprender con algún tipo de negocio o realizar uno que otro oficio es claro que quieren de una u otra manera insertarse en la cadena productiva, y que no quieren caer en los terrenos de la delincuencia.

En una nación que cada día tiene más vehículos, el lavar carros pareciera un negocio ideal ya que las calles de los barrios están llenos de ellos.

 

Ninis RD
Recorrer algunos de los barrios del Gran Santo Domingo principalmente en horas de la mañana o la tarde y ver una cantidad significativa de jóvenes en calles y esquinas podría permitir que se tenga una percepción clara de la cantidad de ellos que en plena edad productiva (de 14 a 30 años) no están ni trabajando ni estudiando.

Pensar que los jóvenes son los responsables de no estudiar o de no tener un empleo digno resultaría muy fácil, pero la verdad es que a la hora de un análisis serio y objetivo, se concluiría que hay una serie de factores políticos, socioeconómicos, psicológicos y educacionales, que habría que analizar a fondo.

Aunque con un simple análisis se pueden responsabilizar a los distintos gobiernos que a más de 50 años del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo, no han tenido éxito en combatir la pobreza, y por el contrario, y muy a pesar del crecimiento económico han sumido el país en el desempleo y la desigualdad.

Muchos ninis han dejado de hacerlo por incursionar en algunos oficios que aunque son mejores que no hacer nada, no constituyen un trabajo, ya que las condiciones son muy riesgosas, con una ganancia mínima, sin sueldo fijo sin prestaciones, y sin seguro, pero aun así crecen cada año.

No estudiar y no trabajar son los dos puentes más seguros para entrar directamente a los terrenos de la pobreza, la inseguridad y la delincuencia.

Es bueno señalar que también estos individuos (ninis) cuando consiguen algo, por su falta de preparación y estudio tienen que tomar trabajos u oficios sin importar la precariedades, y lo mal pago que sea.

 

El informe
Según una investigación elaborada por el Banco Mundial, Ninis en América Latina: 20 millones de jóvenes en busca de oportunidades”, escrita por Rafael de Hoyos, Halsey Rogers y Miguel Székely, informa que el 60 por ciento de los ninis de la región provienen de hogares pobres o vulnerables en el 40 por ciento más pobre de la distribución del ingreso.

El mismo informe explica que en República Dominicana la tasa más elevada de este sector de la población se encuentra en hogares de ingreso medio-bajo, y que tres de cada cinco ninis son mujeres, siendo el factor más influyente el matrimonio y el embarazo durante la adolescencia.

Hace dos décadas, en el país los ninis varones eran unos 88 mil. En 2013 este número se duplicó a unos 164 mil. Este aumento es particularmente preocupante ya que, de acuerdo con el estudio del Banco Mundial, una mayor incidencia de ninis varones, en contextos de debilidad institucional, está relacionada con un aumento en la criminalidad, destaca la misma investigación.

 

Avenida Iberoamericana
Aunque lavan carros todos los días, los viernes, sábados y domingos, la avenida Iberoamericana en los alrededores del Faro a Colon se convierte en el lavadero de vehículos más grande del Gran Santo Domingo, en donde se puede observar grandes filas de vehículos que son lavados de manera simultánea por grupos de jóvenes que tienen este oficio para ganarse la vida.

“Todo el que usted ve aquí es ganándose la vida honradamente, es que no quiere salir a atracar ni hacer cosas malas. Además esto era una avenida muerta donde nadie podía venir a pasea o caminar porque lo atracaban, ahora con los lavaderos es un lugar seguro”, dijo Willis Pérez, presidente de Asociación de Lavadores Dispuesto a Superarse (ASOLADI).

Por no tener fuente de agua cercana, deben comprar camiones a 600 pesos, y la almacenan en grandes tinacos plásticos. Las maquinarias para el lavado a presión, cubetas, esponjas, productos a usar y la buena disposición de los muchachos que ya conocen del oficio son de las cosas que garantizan el éxito de esta empresa.

“Yo vivo en El Rosal, por ahí hay dos o tres car wash y para lavar mi carro me cobran 250 pesos y después debo dar una propina, eso quiere decir que el lavado me sale en 350 pesos. Aquí sin embargo pago 200 pesos con propina incluida, además me siento que estoy apoyando a jóvenes que no quieren hacer lo mal hecho”, manifestó Cristofer Lara

 

En números
En los alrededores del Faro hay unos 70 lavaderos de carros. Los que tienen su puesto y no tienen máquinas, alquilan una por 200 pesos diarios.

El cobro del servicio dependerá del vehículo. Los carros normales pagan entre 150 y 200 pesos. yipetas, camiones minibuses, pagaran de 300 a 500 pesos.

En cada lavadero hay entre 3 y 8 jóvenes (de 15 y 22 años). Todos los puestos compran a 600 pesos los camiones de agua.

 

Origen del término
El término nini, ni estudia, ni trabaja, es el equivalente al significado en inglés de NEET, para la expresión not in employment, educationor training (o sea, ni trabaja ni estudia ni recibe formación). Se uso de manera formal por primera vez en el Reino Unido en 1999 con la publicación del Informe “Bridgingthe gap: new opportunitiesfor 16-18 yearoldsnot in education, employmentor training”. Cuya traducción al español es “Cerrando la brecha: Nuevas oportunidades para jóvenes entre 16-18 años que no estudian ni trabajan ni reciben formación”) el cual fue elaborado por la Unidad de Exclusión Social de ese país.

El uso del término se ha extendido en otros países, entre los que se incluyen los de habla hispana donde se utiliza la denominación nini”.