Tan profundos y vertiginosos son los cambios que experimenta la economía mundial, que naciones grandes o pequeñas monitorean día a día sus indicadores económicos ante efectos de previsibles turbulencias financieras.
La caída del euro, moneda nacional de 16 de los 27 países miembros de la Unión Europea, ha causado retroceso en la rehabilitación de economías golpeadas por la crisis económica global que afloró a mediado de 2007 en Estados Unidos.
El dólar, aunque aparece recuperado frente al euro, no logra repuntar porque la economía estadounidense, altamente endeudada, no ha podido rebasar su estado de recesión.
Es por eso que se prevé un mayor aprovisionamiento de reservas monetarias mundiales en oro, como forma de prevenir altibajos del euro y el dólar.
Por esa razón se prevé que el precio del oro, que hoy se sitúa en mil 189 dólares la onza, mantendrá una sostenida tendencia al alza, con potencial de convertirse en santuario de la certidumbre monetaria mundial.
República Dominicana figura entre las naciones con posibilidades de aprovechar los altos precios del oro, pues posee uno de los más grandes yacimientos de ese mineral a cielo abierto.
En efecto, las reservas probadas de la mina de Pueblo Viejo, Cotuí, ha sido estimada en 23 millones de onzas de oro. Posee además 120 millones de onzas de plata y 450 millones de libras de cobre y miles de toneladas de cinc.
Se afirma que el potencial de explotación de ese yacimiento alcanzaría los 30 millones de onzas de oro, lo que supone un valor superior a los 23 mil millones de dólares.
No hay dudas de que ese sector minero representa la tabla de salvación de la economía dominicana para los próximos años que se vaticinan de turbulencias económicas, monetarias y financieras.
Es por eso que se reclama que Gobierno y Estado ausculten el acuerdo de explotación de los yacimientos de Pueblo Viejo concedido a la canadiense Barrick Gold, porque ese oro no debería canjearse por espejos.

