Los eufemismos no evitan que se evidencien las tensiones en las relaciones de Estados Unidos y Europa, estimuladas en gran medida por la supremacía en el intercambio que reserva para su país el presidente Donald Trump.
Ante las preocupaciones expresadas por líderes europeos, el canciller Marco Rubio aclaró que Estados Unidos no busca separarse del continente, sino revitalizar una vieja amistad y renovar “la mayor civilización de la humanidad”.
“Lo que ambas partes lograron durante el último siglo ya es historia y un nuevo orden mundial o nuevo futuro es inevitable”, expresó Rubio.
Sin embargo, líderes europeos tan influyentes como el francés Emmanuel Macron no comparten la forma ni las condiciones de Washington en sus relaciones con el continente.
Macron es de los que entiende que el viejo continente debe independizarse de la alianza que ha mantenido con Estados Unidos.
Estados Unidos y Europa no solo difieren sobre la guerra de Rusia en Ucrania, sino sobre la crisis en Medio Oriente y muchos otros aspectos que han elevado las tensiones en el planeta.
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El mensaje expresado por Rubio puede estar lejos de convencer a los europeos de que Washington está interesado en fortalecer los vínculos comerciales y diplomáticos.

