El cable de la Agencia Francesa de Prensa (AFP) que refiere la preocupación y molestia de Venezuela por la agenda unilateral de mediación emprendida por el presidente Leonel Fernández para intentar resolver el diferendo con Colombia, devela lo que ha sido un secreto a voces en torno al deterioro de las relaciones domínico venezolanas.
El despacho de AFP, fechado ayer en Caracas y atribuido a una fuente diplomática, señala que el Palacio de Miraflores no fue consultado sobre la iniciativa del presidente dominicano ni hemos dado ningún visto bueno.
Esa noticia coincidió con la intempestiva suspensión del encuentro que sostendría ayer el canciller Felipe Maduro con el presidente Fernández, desplante diplomático que se intentó justificar con el alegato de que el funcionario venezolano confrontó un problema de agenda.
El viernes último, el doctor Fernández sostuvo un encuentro en Bogotá con el presidente Alvaro Uribe, en el inicio de su controvertida labor de mediación, pero fue suspendido un anunciado viaje suyo a la frontera con Venezuela donde se entrevistaría con el presidente Hugo Chávez.
Fernández fue incluido durante la Cumbre de Río en Cancún, en febrero, entre el grupo de mandatarios que encaminaría labor de mediación para zanjar disputas entre Uribe y Chávez, pero a juzgar por la noticia de AFP, esa agenda unilateral de mediación no contó con el aval o agrado de Venezuela.
La historia del distanciamiento entre Chávez y Fernández tendría su origen en el brusco cambio de posición asumido por el gobernante dominicano frente al golpe de Estado en Honduras, que de reclamar condena y exclusión de los golpistas, pasó a reconocer al gobierno de Porfirio Lobo y a gestionar la salida de Tegucigalpa del derrocado presidente Manuel Zelaya.
Al disgusto del presidente Chávez por ese cambio de posición se atribuye la decisión de Venezuela de desistir comprar una porción accionaria de la Refinería Dominicana de Petróleo.
El Gobierno está en obligación de revelar toda la verdad sobre el progresivo deterioro de las relaciones entre República Dominicana y Venezuela. Ocultar esa realidad sería como pretender tapar el sol con un dedo.

