El ministro de Ambiente y Recursos Naturales, doctor Jaime David Fernández Mirabal, ha denunciado que cientos de haitianos pagados por dominicanos deforestan la cuenca del río Nizao, Los Haitises, Pedernales y la Sierra de Yamasá, sin que los tribunales hayan producido ninguna sentencia sobre sometimientos por fuegos forestales.
Se denuncia también que campesinos pegan fuego a zonas montañosas del municipio de Polo, Barahona, para sembrar cultivos diferentes, lo que coloca en grave riesgo el ecosistema de esa provincia, afectado además por la incontrolable extracción de materiales de construcción en las riberas de los ríos.
Se sabe que haitianos y dominicanos depredan zonas boscosas de la Sierra de Baoruco para producir carbón en decenas de hornos que luego trasiegan al otro lado de la frontera, sin que autoridades militares o de Ambiente pongan coto definitivo a esa actividad delictuosa.
Aunque instituciones de ecologistas se quejan porque el Ministerio de Ambiente no interviene para frenar los devastadores incendios forestales provocados por conuqueros o carboneros, el ministro Fernández Mirabal denuncia que los tribunales no imponen penas en multa y cárcel a los violadores de la ley.
El terrible daño ecológico que se causa a Los Haitises se observa al sobrevolar esa área protegida, donde miles de tareas de bosques han sido depredadas por incendios, la mayoría provocados, o por talas de campesinos que procuran sembrar cultivos de subsistencia.
Fernández Mirabal ha puesto el grito en el cielo al denunciar que haitianos y dominicanos deforestan enormes extensiones boscosas, que incluye la cuenca del importante río Nizao, en el Sur cercano, en la comunidad fronteriza de El Mulito y en la Sierra de Yamasá, cuna de cientos de afluentes.
Lo que se ha descrito raya en lo dramático y lo trágico, más aun si las propias autoridades de Ambiente señalan que los jueces no castigan el crimen de incendio premeditado de bosques o zonas protegidas o que se intenta justificar tales depredaciones bajo el alegato de que son alentadas por la situación de miseria que sufren miles de familias campesinas.
Sin importar las razones de los fuegos y desmontes, se reclama aplicar medidas inmediatas en el orden social que hagan disuadir a los campesinos de deforestar para subsistir, y de castigo severo para quienes depredan bosques, zonas de playa y ribera de ríos como negocio a costa de los recursos naturales.

