Las autoridades deben tomar las medidas pertinentes, para mejorar el sistema de transporte, público y privado. Es insoportable el caos del movimiento vial, e inaceptable la ausencia de las dependencias que deben controlarlo.
En la crisis del transporte son responsables y violadores el concho público y los vehículos privados. Parece que están en competencia de cual es más irresponsable. Hay que establecer un alto en el camino.
Son miles de dominicanos que anualmente resultan lesionados o mueren en accidentes de tránsito.
No hay una verdadera política de prevención para educar y sancionar, antes de que ocurra lo inevitable.
Hay que educar a los conductores privados, muchos de los cuales con prepotencia quieren hacer lo que les venga en gana, y vociferan que para eso pagan un buen seguro. Son las autoridades que deben normar su conducta cuando están en las calles.
Tiene que haber una amplia campaña de prevención, y obligar a los violadores a que vayan a un cursillo sobre el manejo responsable, y si hay reincidencias, proceder a cancelarle las licencias.
Una mano fuerte es la única garantía que obligará a los conductores privados a cumplir con la ley, sin pensar que tienen inmunidad porque son amigos de personas influyentes, o ellos mismos tienen poder y dinero.
También coinciden en las calles los vehículos públicos, los cuales no respetan ninguna ley de tránsito y en ocasiones las autoridades prefieren evadir responsabilidades, por temor a molestar a los sindicatos donde se agrupan los choferes.
Las guaguas, en especial las voladoras y los carros del concho, son los que más anarquía llevan al transporte público, porque no respetan ninguna ley y desconocen la palabra responsabilidad y respeto.
No es difícil imaginar cuál será la suerte de los miles de dominicanos que a diario deben utilizar los servicios del transporte público. Hay que comenzar a sancionar a los violadores con multas, y si hay reincidencia, cancelación de la licencia.
Pero esta pena no molestará a los choferes, ya que una parte importante transita sin licencia para conducir. El llamado es a las autoridades a que actúen con responsabilidad.
Ahora se integran al desorden los motoristas, verdadero dolor de cabeza y casi imposible de someter al respeto del ciudadano.
Además, se debe ir en protección de los usuarios, fijar la escala de la tarifa y evitar que se acorten las rutas. Uno de los más preocupantes problemas de la sociedad dominicana son las imprudencias del tránsito, por lo que se deben tomar correctivos de inmediato.
Por: Manuel Hernández Villeta

