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Un poco de historia

Un poco  de historia

La vida política de América Latina registra variados matices y contrastes. Desde un gobernante que vendió su sueldo, como Marcos Fidel Suárez, en Colombia, hasta otro que ejercía su profesión de médico, Arturo Illía, en Argentina, para rendir sus ingresos. Pero también está el caso de Evo Morales, quien fichó con un equipo de fútbol en Bolivia, porque necesitaba ganar más dinero. Pepe Mojica, en Uruguay, rompe todos los parámetros de las excentrecidades.

Pero la región también registra casos como el de la exprimera dama de Guatemala, Sandra Torres, quien se acostumbró tanto a las mieles del poder, que la idea de perderlas le provocaba un verdadero trauma. Desde una posición secundaria, directora del Consejo de Cohesión Social, había construido una luminosa imagen de trabajadora y bondadosa. Los necesitados que recibían dádivas y los alabarderos solían alimentar su ego con las más solemnes reverencias.

Aspiraba todavía más, pero había obstáculos religiosos y legales que se interponían. Como su ambición superaba sus convicciones decidió echar el pleito.
A sus 63 años de edad Sandra Julieta Torres Casanova lo había calculado todo. Como la Constitución le impedía optar a la Presidencia por sus lazos matrimoniales, optó por el divorcio. La decisión había que dramatizarla para que surtiera efecto.

Con lágrimas y conturbada anunció que con todo el dolor de su alma se separaba de su esposo, el presidente Álvaro Colom, para casarse con el pueblo. Una farsa. Lo religioso lo resolvió con la confesión y los clásicos golpes de pecho.

Libre de ataduras enfrentó al comediante y predicador evangélico Jimmy Morales. Los resultados fueron adversos para ella, pero no se rindió. En el próximo torneo enfrentó al actual mandatario, el médico Alejandro Giammattei, y también salió derrotada.

Desde antes del torneo habían comenzado a denunciarse irregularidades en el Consejo que dirigió y utilizó como catapulta para sus aspiraciones. Una investigación en la que participó la Comisión Internacional contra la Impunidad encontró que no había declarado 2.5 millones de dólares que recibió para su campaña electoral.

Hoy la señora Torres Casanova está presa por corrupción. Al ser conducida a los tribunales para conocerle medidas de coerción solo se limitó decirles a los periodistas que le estaban quitando el aire y que se iba a desmayar.

Suárez, Illía y el propio Morales no solo tenían acceso a las arcas estatales, sino que podían valerse de múltiples subterfugios para no tener que vender el sueldo, un vehículo o trabajar en pleno ejercicio del poder. Sin embargo, su integridad y convicciones superaban sus ambiciones personales.