Gobierno, Estado y sociedad deberían recoger y ponderar las causas a las que representantes de la comunidad académica y religiosa atribuyen los altos niveles de violencia que conturban a la nación, entre los que citan desintegración familiar, depravación sexual, narcotráfico, consumo de drogas y alcohol, aunque la exclusión económca y social marcan como principales causales.
El homicidio a balazos perpetrado a por una joven de 22 años contra su hermana de 13, en San Francisco de Macorís, y el asesinato de una joven de 23 años, a manos de su pareja, un coronel del Ejército, han sido temas de reflexión sobre el clima de degradación familiar a lo que se atribuye como factor principal del auge de la violencia y criminalidad.
Los psiquiatras Cesa Mella y Luis Ortega, el sociólogo Celedonio Jiménez y el dirigente evangélico Feliciano Lacen se refieren a los asesinatos, robos, homicidios, violaciones sexuales y desapariciones de personas como expresiones de un preocupante clima de inseguridad ciudadana,
Aunque no pocos estudiosos de la economía y la política postulan que la degradación social se acentúa por exclusión económica, ausencia o debilidad de un sistema que promueva bienestar colectivo y de un régimen social de derecho, que garantice justicia y equidad, los consultados creen que la situación adquiere proporciones de pandemia.
El psiquiatra César Mella cree que la Policía y organismos represivos no parecen dar abasto ante el auge de la delincuencia, tanto así que muchas veces huyen y hay barrios donde no pueden entrar, por lo que advierte que de seguir esa tendencia, el país se encamina por “derroteros inconfesables”.
Jiménez cita a la pobreza, bajos salarios y al desempleo como factores determinantes que inciden en el incremento de la violencia, por lo que consideró necesario concienciar a los vecindarios y estudiantes en técnica de no violencia, además de reducir la cantidad de jóvenes que no trabajan ni estudian.
Para el psiquiatra Ortega, la sociedad dominicana experimenta lo que define como normalización de la violencia, que incluye a autoridades y población, en tanto que Lacen Custodio cree que existe un deterioro de la salud integral del ser humano, lo que provoca violencia generalizada.
Ojalá que a partir de las reflexiones sobre causas de la violencia y la criminalidad que agobia a la población, Gobierno, Congreso, Orden Judicial, academia, iglesias, gremios, sindicatos y juntas de vecinos aporten al recetario de diagnóstico y abordaje a un flagelo que crece y se expande al grado de poner en peligro el ensamble que sostiene a la democracia y a la gobernanza.

