Diana Minerva Parrado Canaán realiza estudios especializados en cine, televisión y escritura dramática en Savannah College of Art and Design, que es una prestigiosa universidad privada en Savannah Georgia, Estados Unidos.
Diana es un nombre propio de origen latino deieu que significa princesa, aquella que es iluminadora, aquella de naturaleza divina o aquella de natura pura. También, acertar plenamente en algo.
Así pues, el cine es un artificio, que crea una ilusión en movimientos y extensión fotográfica. Cualquier método cinematográfico presupone el movimiento, pero existen films, en particular con ciertas formas de dibujos animados, que no necesitan de las fotografías.
El desarrollo de la tecnología cinematográfica demuestra la interdependencia entre realismo e ilusión. Un invento que anima imágenes tanto si son monocromáticas como a color. La innovación del cine sonoro no fue la película hablada, sino la película audible.
Su advenimiento supuso un progreso del medio, tan distinto del mecanismo, en el sentido de que se amplió considerablemente el margen de temas comunicables, así como el de tratamientos y actitudes bien proyectado al público.
En este provocador léxico cinematográfico, uno de los principales requisitos de un cineasta es la flexibilidad para improvisar y para adaptar sus concepciones a las ideas y capacidades de sus colaboradores.
Por sus méritos, en este abordaje del séptimo arte incluyo a Diana Minerva Parrado Canaán que realiza estudios especializados en cine, televisión y escritura dramática en Savannah College of Art and Design (SCAD), que es una prestigiosa universidad privada en Savannah Georgia, Estados Unidos de América, con sede en Atlanta, Hong Kong, Barranquilla (Colombia) y Lacoste (Francia). La academia tiene su festival de cine, Savannah Film Festival.
Parrado Canaán es parte de las nueve mil estudiantes de los cincuenta estados y cien países, que cursan carrera en la academia cinematográfica.
Diana Minerva Parrado Canaán nos describe “desde joven he interactuado con la mayoría de las artes con gran facilidad. Las he practicado todas: dibujo, pintura, fotografía, escritura… Algunas con más interés que otras, apreciando cada una por lo que es”.
“Originalmente, cuando todavía estaba en primaria, pensaba que sería artista visual. Me gustaba mucho dibujar y hacer diseños de moda. Fui designada la artista de la familia y de la clase (lo cual me llevó a recibir muchos marcadores en mis cumpleaños) y comencé a aprender cómo dibujar independientemente.
Cuando empecé el sexto grado, este plan lentamente desapareció y fue reemplazado por uno de ser escritora. Recuerdo que mis primeros escritos eran simplemente nuevas versiones de canciones que ya existían, le cogí mucho gusto al rap, ya que tenía más letras, rimas complejas, y un ritmo más divertido, y empecé a escribir mis propios raps”.
“Esto también llevó a mis primeras interacciones con el inglés y la cultura anglosajona. Para finales de sexto grado me obsesioné con la prosa y escribí mucho fan fiction (lo cual es ficción escrita sobre un mundo/personaje/historia ya existente, por ejemplo, una historia corta donde William Shakespeare es transportado al mundo de El señor de los anillos). Ya en séptimo y octavo empecé a crear mis propias historias completamente originales, compartiéndolas con amigos y participando en concursos literarios a lo largo de la secundaria. Llegué a ganar varios de estos, por cortos y poesía”. Es parte de una historia que ya se convierte en realidad de esta artista dominicana.
“Fue en décimo que me empezó a gustar el cine. Mi secundaria ofrecía cuatro artes para los últimos tres años (cine, teatro, danza y artes visuales), y decidí escoger cine, ya que mezclaba dos cosas que me gustaban mucho: fotografía y escritura. Rápidamente le cogí gusto a los guiones cinematográficos, y al unirme al club de teatro de la tarde, también me gustaron los guiones teatrales.
En el verano del 2021 escribí una obra teatral de aproximadamente 80 páginas, simplemente, porque estaba aburrida. En 2022 escribí una película de 73 páginas por esta misma razón. Aunque, había otras carreras que me interesaban mucho (ciencia forense, psicología, ingeniería aeroespacial, astronomía). Era obvio que me iría por el cine”.
“En verdad nunca pensé mucho en la universidad. Fue a mitad de mi último año que dije ¡ay! estoy tarde para aplicar, y, he de admitir, entré con un poco de pánico por una semana. Quería estudiar fuera, eso lo tenía claro. Me gusta trabajar más en inglés que en español.
Pensé en Toronto, Londres, Los Ángeles y Nueva York, ninguna opción me convencía. Fue a finales de noviembre que SCAD (Savannah College of Art and Design) visitó mi secundaria para dar una mini charla e inmediatamente pensé, para allá voy.
Era cara, eso lo tenía claro. Pero, mi madre es apoyadora número uno, y me dijo que sí. Apliqué, me aceptaron, conseguí becas, y ahora estoy empezando mi tercer año en SCAD, con una doble licenciatura en Film &Television y DramaticWriting y un GPA de 3.93. Ya pronto viajaré al campus para completar la carrera.”
Diana Minerva, expresa: “quiero ayudar a República Dominicana y ser reconocida mundialmente por mi don artístico, es muchas veces abandonado debido a la falta de inversión y educación en las artes. Quiero ayudar a todos esos artistas que abandonaron su pasión por un trabajo. Quiero ser más artista, y a través de mi arte, demostrar que lo que nos hace humano, no es el dinero ni la política, sino la creatividad.
Por: Maguá Moquete Paredes
maguamoqueteparedes@gmail.com
El autor es periodista y politólogo.
