Una guerra entre potencias detrás de la guerra civil siria



PARïS, 21 Ene 2014 (AFP) – Detrás de la guerra civil que convirtió a Siria en un campo de ruinas se libra una batalla indirecta entre potencias como Estados Unidos, Rusia, las monarquías del Golfo e Irán, que buscan asentar su influencia en ese país clave de Oriente Medio.   Entrega de armas, apoyo financiero, luchas diplomáticas secretas: desde la guerra del Líbano en los años 80, ningún país ha concentrado al mismo tiempo tal nivel de violencia y tantas luchas de influencia por parte de las potencias regionales e internacionales.   En esas justas diplomáticas, algunos países ganaron influencia, como Rusia, otros perdieron y parecieran tomar distancias con el país, como Estados Unidos.   ESTADOS UNIDOS, de la tentación de bombardear a un retiro progresivo

El gobierno norteamericano reclamó durante largo tiempo la partida del presidente sirio Bashar al Asad. Se planteó incluso aparentemente la entrega de armas a los rebeldes sirios, como lo hizo con los rebeldes afganos en los años 80.   La presión de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña fue aumentando sin pausa, y llegó a su punto candente en agosto de 2013, tras el ataque químico realizado cerca de Damasco. Desde el comienzo de la crisis Siria, los países occidentales no estuvieron nunca tan cerca de bombardear Siria.   Pero a último momento, el presidente norteamericano Barack Obama prefirió no hacerlo. Desde entonces, Estados Unidos parece haber abandonado la opción militar y matiza sus críticas al régimen de Asad. Éste, reforzado en el terreno, envía a Ginebra una importante delegación.   RUSIA: La recuperación de la influencia en

Oriente Medio

La crisis siria permitió a Rusia la recuperación de un papel protagónico en el escenario internacional. Fragilizada tras el derrumbe de la URSS, en 1991, y desde entonces en gran medida incapaz de oponerse a las veleidades occidentales, la Rusia de Vladimir Putin preparó pacientemente su partitura, bloqueando toda intervención militar en Siria con mandato de la ONU y continuando sus entregas de armas a ese país, estratégicamente crucial para su influencia en Oriente Medio.

  En el paroxismo de la crisis, cuando las potencias occidentales estuvieron a un paso de bombardear Damasco, Putin pudo imponer a todo el mundo, en septiembre de 2013, un acuerdo para el desmantelamiento del arsenal químico de Siria bajo la supervisión de la ONU, frenando con ello las veleidades occidentales de intervención, estrategia que permitió a Rusia desempeñar el papel protagónico en el control de la situación.  

MONARQUÍAS DEL GOLFO: enfrentamientos a través de los grupos rebeldes

En primera línea del apoyo a la oposición siria, los países árabes se enfrentan a través de los grupos rebeldes.   Grandes financiadores de la oposición, las monarquías sunitas de Arabia Saudita, Catar y Kuwait, fueron la punta de lanza en la organización de la fronda árabe contra Asad, en especial dentro de la Liga Árabe. Su apoyo a los rebeldes es tanto político como religioso y geopolítico. Se trata de sostener a la mayoría sunita de Siria contra la minoría alauita (sector del chiismo) en el poder. Pero al mismo tiempo el objetivo es contrarrestar la influencia de Irán en Oriente Medio.   Pero paralelamente las monarquías petroleras se libran entre ellas una guerra de influencia. Fuera de Siria, por el control de las instancias de representación de la oposición (Catar contra Arabia Saudita), y en el propio campo de batalla sirio entre grupos rebeldes.   IRÁN: el “padrino” chiita del régimen de Asad

Potencia regional y aliado de Rusia, Irán, cuya invitación a la conferencia Ginebra II provocó la ira de la oposición, es el “padrino” del régimen sirio.   Irán y Siria son la piedra fundamental del arco chiita en Oriente Medio. La familia Asad (el padre Hafez y el hijo Bashar) permitió a Irán pesar en el Líbano, donde la milicia chiita Hezbolá es su principal aliado. Los combatientes del Hezbolá apoyan al ejército sirio en los combates contra los rebeldes.   El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, advirtió antes de la Conferencia de Ginebra que quienes tratan de excluir de la misma a Irán, invitado antes de que se retire la invitación, lo “lamentarán”.   AFP